lunes, 15 de abril de 2019

EL PAPA CONTRA LAS GUERRAS, OTRA VEZ.

Podemos dedicarnos a discutir reformas eclesiásticas o eclesiales  según  nos parezca  a cada cual  entre los  miembros de la  Iglesia. O a no hablar de esos asuntos y pasar de ellos. Pero la denuncia publica realizada por el Papa Francisco en el Instituto San Carlo de Milán en el que acusa a Europa y a EE.UU. de “alimentar y provocar las guerras en Siria, Yemen y Afganistán para procurar ingresos económicos mediante la venta de armas” así como de “ser los responsables de la muerte de niños y civiles inocentes en esos países” habría encendido las alarmas de la cancillerías occidentales.

Guste o no reconocerlo, las palabras del Papa a los estudiantes italianos tocan a rebato  en un asunto que afecta a gobiernos, ingenieros, mercaderes, militares, obreros, sindicatos y políticos de derechas y de izquierdas. 

Personalmente me siento solidario de lo que dice, de cómo lo dice y de quién lo dice. Denunciar las muertes de inocentes y de niños es como lo de posicionarse contra el aborto que tanto ha gustado a muchos cristianos y gentes de variadas tendencias. Esperemos que los niños vivos y asesinados con nuestras bombas tengan igual valor que los de Oregón, París, o Madrid, que esperan nacer.


Alberto Revuelta

3 comentarios:

LUIS Jose dijo...

'Esperamos que tengan el mismo ¿valor?---que los que esperan nacer'.

Juan de la Fuente dijo...

Todo acto de valentía en defensa de la doctrina evangélica venga de donde venga es digno de alabanza, pero si viene del Papa cuyo silencio podría interpretarse como sumisión al Poder tiene un doble valor. Enfrentarse a estructuras tan arraigadas a sabiendas de la dificultad de romper con ellas es un fuerte aldabonazo para remover conciencias insensibles ante el valor de la vida. Un saludo.

Anónimo dijo...

Unos y otros tienen derecho a vivir. Y todos, la obligación de no impedirlo.
La valentía puede tener 'doble valor'
Y la 'defensa de la vida', del 'valor de la vida', es Evangelio.