domingo, 15 de julio de 2018

EL CANÓNIGO COMENSAL

Un par de años apenas lo habían ordenado de presbítero y estalló el alzamiento del 18 de julio y la terrible guerra civil prolongada tres años hasta deja exhausto el pais. Lo hicieron capellán en una brigada de artillería. Al poco era capitán capellán pues había permanecido en el frente cumpliendo sus deberes. Muleros destripados, soldados abiertos en canal, artilleros reventados por las bombas ajenas y las propias. “Si es capax ego te absolvo...... Era su trabajo. Uno tras otro, un día sí y otro también. El paso de los meses de frente y el ascenso con el alma enturbiada por el mal que veía, que cogía, que absolvía. Y los fusilamientos ordenados por  los tribunales militares de desertores y de prisioneros, de fugados y de hechos fugar. Ver morir a muchachos sin madre al lado, ya muertos antes por el pavor y el miedo. Y las palabras que cada vez le sonaban mas lejanas y más huecas, como dichas por decir; sin que valieran nada ni al que iban a fusilar ni a él mismo que tenía que estar presente con el pelotón de fusilamiento para bendecir los cuerpos recién expulsados de la vida que les había otorgado el Creador y que otros también creados les arrebataban con precisión.

En un permiso corto, en las frías planicies del frente norte, se encontró con un maestro joven del mismo pueblo donde, al sur del sol de ese norte desabrido junto a la mar destellante de luz que hace feliz a vivos y muertos a su vera, se confiaron sus penas de desgarrados cuerpos de ambos bandos, los piojos, las chinches, el hedor, el hambre y la miseria. El maestrillo era alférez de complemento, también en artillería. Desde entonces amigos bendecidos por la mutua historia recorrida, volvieron al pueblo al concluir la guerra y allí permanecieron cada uno en su oficio cumplido con orden y concierto. Ambos recordaron de consuno que nada es como se dice por quien no ha estado en las trincheras de un frente de guerra fratricida. No es verdad el tachin , tachin , y la bandera, y los desfiles y las enciclopedias de la escuela, ni el obispo de morado y canoa embolada que predica sonoro desde el púlpito adornado de la  día de Patrona antes que el gobernador civil visite la alcaldía usando versacion igual a la vertida por el prelado. Solo es verdad, lo aprendieron tres años de carrera de cañonazo y muertos, de jueces militares sin entraña en el código, de consejo de guerra y de mozos caídos ante mauseres lacerantes, los hombres que tiene delante, y el sol, la mar, los vientos de su pueblo. Lo demás cum mica salis y a tragos de anís en el amanecer de Fernando en su cuchitril de pescadores helados.

Treinta y tantos años de misas, de rosarios, de novenas y entierros, de bodas y bautizos. Y en ellos, ocultos y despiertos, callados pero ciertos, eficaces aprendices de Tucidides el estratega griego que leyera en el frente, el cura y el maestro salvaron de la carcel, de la muerte, del infierno vivido por los que no  vencieron a decenas de gentes de su bendito pueblo. Esa es la historia patria que la ignorancia de unos, la miseria moral de los mandantes y la estulta pluma de escribidores varios, vase perdiendo hasta morir del todo ocultando la luz de la guirnalda de decenas de gentes salvadas por héroes de moral berroqueña como mis dos amigos muertos.

También al viejo obispo lo llamó la muerte y con ella hubo cambios que el nuevo prelado eliminaba a los viejos curas de los viejos lugares donde las raíces se resisten al aire. Ascenso, pues, para el antiguo capitán capellán, hecho canónigo al otro lado de la mar que baña acantilados y playas de la plaza amurallada donde un hijo fue sentenciado por un puñal volante. Pronto necesitaron de él por razón de vacantes que nadie deseaba servir en adelante. Un enorme hospital bautizado en falangista convertido en tal desde la CNT en 1932, necesitaba capellán y pensaron en la curia que debía ser él quien bregará con tal entuerto. Había que traerlo a la capital desde el otro lado del mar en tierra de moros. Lo nombraron canónigo comensal de la mesa episcopal y aterrizó en medio de un centenar de médicos jóvenes, descreídos, de vida airada, sarcásticos, divertidos que se mofaban de lo humano y lo divino desde el cotidiano ir y venir de enfermedades a muertes.

Aquel rascacielos del dolor estaba a un par de kilómetros, ida y vuelta, de la parroquia que servía quien de él se reclama admirador y amigo. Sobre las ocho en verano y sobre las seis en invierno venía por la vera exterior con eucaliptos de diez metros, de la  tapia de corte de la dictadura de Primo de Rivera que albergaba fardos de valor misterioso hasta mi iglesia para tomar un café militar, cargado, fuerte, malo, sin azúcar y volver caminando los dos contándonos historias y sucedidos de humor bienvenido hasta el hospital para la hora de su cena con los médicos residentes de la guardia. 

Transformación luminosa, perceptible, llena de matices la que se había producido a los cuatro o cinco meses de que el canónigo comensal de la mesa episcopal principiase a cenar con los maliciosos, chispeantes y ateocritos residentes que despiadadamente trataban de desestabilizar al capellán, viejo, cargado de años, con sotana siempre, sin complejos. Solo una explicación: el capitán capellán provisional, que desapareció del mapa al volver a su pueblo de destino clerical, había revivido en medio del descaro de aquellos hombres jóvenes que se mofaban de dogmas; costumbres, ritos y piedades. Estaba entre oficiales de carrera, entre oficiales de complemento, entre descarados voluntarios falangistas igual de perversos y descreídos con los compartió rancho y guardias en trincheras y guarniciones hacia treinta y tantos años. Y había reaccionado igual: estando sin dar la murga, sin sermonear, con la hombría del que ha visto cìentos de múertos y ha sido picado por chinches y mordido por ratas que no habían leído la Biblia, ni rezado el rosario. El canónigo comensal, el capellán de aquel lugar de dolores, penas y muerte, sabia de penas, dolores y muerte y las tomaba en serio a las tres y a quienes las padecía. No fingía piedad, no contaba mentiras estupidizadas por rutinas de clérigos sin Fe, no consolaba con infantilismos n creíbles. Sufría, sonreía, miraba, se dejaba coger la mano por los que muertos de miedo iban a ser operados por aqùellos simpáticos bandidos de bata blanca y ligues fáciles. Y los bandidos vieron, veían a diario que allí había un hombre con ellos; que veía lo mismo que ellos, que no tenía explicación como ellos, pero que estaba allí en silencio y más silencio, con ánimo de seguir así uno y otro día.

Una tarde no vino, avisaron de la guardia para que fuera un compañero. Un infarto. Tendido en la camilla, desnudo, tapado a medias con la sabanilla oficial, blanca y con anagrama verde, ya no podía hablar. Los cinco médicos residentes de esa tarde estaban en torno a su rostro ya camino del definitivo estertor. La unción. El final. Levemente, vergonzosamente, vueltas las caras las lágrimas por el capitán capellán que era su muerto. Un hombre de una vez,  el único canónigo comensal de la mesa episcopal que he conocido.

Alberto Revuelta.





miércoles, 11 de julio de 2018

Sobre recuerdos y vivencias. (1) El cachucho


Le comentaba a Luis que el Blog me confirmaba la diferencia entre lo que uno recordaba haber vivido en  aquel pasado de hace cincuenta años y la realidad de los hechos  o, al menos, con lo recordado o vivido por otros compañeros. Y no creo que ello se deba a la  nebulosa de los recuerdos cada vez más distante y espesa por los años.  Me sorprendía que situaciones que todos habíamos vivido (al parecer) de forma idéntica, cada uno la recordaba de forma, a veces, bastante distinta. Siempre he creído tener buena memoria, pero me he tenido que cuestionar algunos viejos recuerdos cuando no  coincidían con los de otros amigos.  ¡Y lo peor es que, según nos dicen,  la vida es lo que uno recuerda! …Pues, vaya, ¡como uno recuerde lo que no pasó! ¡Vaya fiasco!
Esto me pasó con una reflexión que evocaba Juan García del Castillo sobre la muerte y vela del cadáver de D. Tomás. A mí me tocó velar el cadáver aquellos días y la verdad había recuerdos muy vivos que no coincidían.  Bueno, aquellos recuerdos de D. Tomás de cuerpo presente… es un tema seguro de memorias y vivencias de todos los que compartimos aquellos momentos. Pienso que ninguno habíamos visto un obispo muerto y, claro, con lo alto que nos parecía cuando se subía al estrado a examinarnos… y ahora lo veíamos tan pequeñito y  a nuestra merced...
Pero así pasa con numerosas anécdotas menores: pongamos por caso, las visitas al P. Jansen, con Leoncio y sus inventos, las apuestas matinales para ver quién engullía la cucaracha de turno (con perdón, si es hora de comer), los partidazos de fútbol, de baloncesto o de frontón con sus líderes, las meditaciones del  Villacastín (Pondera, alma y contempla…) y las más terribles experiencias de ánimas  salidas del purgatorio que visitaban cristianos para atemorizarlos con sus cuerpos destilando gotas de fuego líquido, las visitas al manicomio con Napoleón incluido o al reformatorio… Son tantas las anécdotas, digamos, livianas, en las que contándonosla no coincidimos… y, sin embargo, uno es lo que vivió. ¿Quién era el mejor lector de Robinsón Crusoe, el Viaje de la Kon Tiki o Miguel Strogoff? ¿Aleu, Brajones o Fossati? ¿Y de nuestros profesores? ¡Qué me gustaría tener grabado al P. Barreiro hablando de Kant! o de sus “exempla”, al modo didáctico de la antigua escolástica: cuchara, cuchillo, tenedor: cubierto; fósforo, cerillo, mixto: igual. Y su descripción del “movimiento” que siempre me la ha recordado Maeztu: “Tanslatio huius loci… ¿cuántas anécdotas sabrosas podríamos componer entre todos!
¡Qué pánico entonces al P. Macías! y hoy ¡qué alegría! haber aprendido con él esas sabias reglas nemotécnicas que tanto nos  ayudaron a comprender y a dar clases de latín: “Los verbos de lengua, pensamiento y sentido llevan construcción de infinitivo”.”Los verbos de ruego, mandato y coacción llevan subjuntivo con consecución”. Por favor, si hay alguien que las tenga todas “frescas” o casi todas recopiladas, le agradecería me las recordara. Quizás las tenga Juan Fuentes. Que también nos lo puso difícil con Horacio:  ”O fons  Bandusiae splendidior vitro…cras donaberis haedo”. Al que también agradecemos sus enseñanzas  de latín, preceptiva literaria, métrica y, sobre todo, sus lecturas de Cervantes o de Homero. Como a Velasco sus lecturas de Berceo, de los romances históricos y de Machado (entonces un desconocido).
Cuando nos reunimos algunos compañeros y amigos de aquellos años (no hace menos de cincuenta años) nos acordamos de lo que aprendimos, lo que sufrimos con las Matemáticas (y la pena que nos da hoy por no haber aprovechado más al gran maestro que tuvimos, el P. Troya), del hambre proverbial que a veces pasamos, sobre todo, hasta el año 1965 y de los temas más trascendentes, porque todos no eran asuntos livianos y de poca monta. A mí, con 13 o 14 años no se me olvida la discusión entre los “mayores” sobre qué era más importante la “santidad” o la “sabiduría”. Claro, que ya uno sabía que la disputa “seudoescolástica” tenía su truco, pero ahí estaba. ¿Y lo que me recuerdan algunos compañeros con cierto estupor (por mi parte) sobre los “criterios de repetición de curso”, asunto que yo ignoraba?  Bueno, yo llegué hasta 1968, cuando los filósofos estábamos en Fray Félix y el resto de los mayores en Salamanca.  Ya hacía unos años en el seminario leíamos Triunfo (gracias a Juan A. Pérez Millán) y Cuadernos para el Diálogo (gracias a Tomás Iglesias). A partir de ahí, ya con Carmona de profesor, con Teruel etc… pudimos meternos de lleno en Unamuno (y su agonía del Cristianismo) y, sobre todo, en “Honest to God” del obispo Robinson que nos enfrentó con nuestra  “porca miseria” humana y nos abrió otro camino, totalmente distinto (y personal, pese a quien le pese)  hacia la fe. Pero estas son cuestiones de mayor calado y habrá que tratarlas y digerirlas con mesura y reflexión.  Pues, no digamos nada,cuando en la diáspora, unos se hicieron camareros, otros músicos y otros  universitarios o comunistas ¡Qué escándalo! Todos hijos de una misma Madre, las Santa Iglesia Católica y de unos mismos profesores y superiores que, por lo general, siempre nos siguieron aceptando y demostrándonos su aprecio.
Todos estos son recuerdos y memorias que siento no se hayan suscitado en el BLOG. “Yo pecador…” no me puedo quejar, porque no hice ninguna aportación. Pero como me comprometí con Luis, cada vez que tenga un rato, espero que , al menos dos veces al mes, si a nadie le incordia, suscitaré algún tena del recuerdo y de la memoria colectiva. ¡A ver cómo lo vivimos cada uno!
 El otro día hablaba con Luis del cachucho. Es curioso que no nos poníamos de acuerdo sobre la naturaleza del cachucho, que nos decían que era un besugo ¿Era en verdad un besugo?…Claro, pero cuando uno veía en los mercados el famoso besugo de Navidad, el besugo de la pinta,  aquello no tenía punto de comparación. Después de leer algunos diccionarios y recorrer internet, ya me he percatado que al cachucho, en algunos puntos de la costa de Cádiz, lo llamaban “besugo”, aunque tuviera poco o nada que ver con el de la pinta. Pero tampoco tenía que ver con el besugo que mi madre preparaba en verano asado al carbón y con picadillo de tomate, pimiento y cebolla ¿Qué era entonces el cachucho que nos daban? ¿Sería un besugo degradado? Desde luego, el de San Bartolomé no olía, no sabía como el de casa. Pero lo que más me llama la atención fue su práctica desaparición hacia 1965, cuando llegaron los cambios al seminario.
Recuerdo que el final del cachucho vino de la mano de los cambios generales, entre ellos los alimentarios, que incluían nuevo servicio de cocina y nuevos platos más elaborados y mejor presentados,  como el del huevo duro en dos mitades a bandas roja y gualda (tomate y mayonesa). Unos achacaban los cambios al concilio, otros al obispo  Añoveros y otros al nuevo rector el P. Metola. Yo pienso también que fue el P. Metola el que cambió los hábitos alimenticios y enriqueció nuestro paladar y nuestros estómagos con sus campañas económicas a favor del seminario. Y creo que a él se le debió la definitiva extinción del cachucho y la sustitución por la pijota, hecha un ovillo, mordiéndose la cola. Bueno, ya antes nos habían puesto alguna que otra pijota, pero la sustitución radical del cachucho por la pijota creo que vino después de la muerte de D. Tomás. ¿O fuimos tan voraces que extinguimos la especie?
 Yo, al menos, no veo cachuchos en ningún mercado, al menos los similares a los que nos ponían en la mesa casi a diario en los años sesenta. ¿O es que ahora uno es más pudiente y tiene visión selectiva en el mercado y se me borra la esquina del cachucho? Bueno, la verdad es que hace años también se me borró la esquina, si la hay, del mero.  
De verdad ¿pudimos acabar nosotros con la especie?
  


Bueno, otro día, como le prometí a Luis, entraré en el BLOG para seguir indagando sobre el misterio de nuestras memorias y vivencias. Sólo deciros que consultaré con nuestra amiga Mª Paz Martín, la mujer de nuestro querido amigo Manolo Torres (me resulta difícil nombrarla viuda), pues es, además de una de las mejore botánicas españolas, una gran especialista en ictiofauna. Seguro que nos aclara la familia a la que pertenece el cachucho y su nombre científico y, sobre todo, si existen muchos o se consumieron en San Bartolomé.

Antonio Muñoz Rodríguez

lunes, 9 de julio de 2018

¿ES SIEMPRE BUENO ACONSEJAR…?


El pasado mes de junio hizo 20 años que me operaron de un tumor vesical, en román paladino, un cáncer en la vejiga, bastante agresivo por cierto, que me tuvo durante casi un año pendiente de un hilo. Al final, como es evidente, todo salió satisfactoriamente, pues puedo contarlo 20 años después.

El médico que lo hizo es bastante más joven que yo. Calculo que unos 20 años, por lo que en aquellos momentos estaría alrededor de los 30. Después de las típicas revisiones de estos casos durante todo este tiempo, llegamos a entablar una buena amistad que aún perdura.

Naturalmente, siempre que viene a cuento, suelo hablar maravillas de “mi urólogo”, a quién le he llevado a varios amigos que tenían, o creían tener, algún problema de tipo urológico. En general todos quedaban encantados.

En una ocasión me preguntó otro amigo si seguía teniendo contacto con él, pues llevaba algún tiempo con determinados síntomas que no le gustaban nada y que el urólogo que lo estaba atendiendo no acababa de convencerle ¿...?  Le dije que sí, le llamé por teléfono en ese mismo momento y nos dio cita para el día siguiente.

Lamentablemente mi otro amigo acudió tarde y ya sabemos que en estos casos el tiempo siempre juega en contra. No llegó a decirme si su anterior urólogo no acababa de convencerle porque le dijo la realidad de su situación. El caso es que “mi urólogo” le hizo las pruebas pertinentes, lo intervino rápidamente y le prescribió los tratamientos que consideró más oportunos. Pero el resultado, en  no mucho tiempo, no fue el que se deseaba. Dejó viuda y dos hijos.

Cuento esto porque, a veces, hacemos las cosas con la mejor de las intenciones y el resultado no siempre es el que se persigue, llegando incluso, en determinadas ocasiones, a crear situaciones un tanto incómodas. El médico sigue siendo “mi urólogo” y mi amigo. En cambio, mi “otro amigo” no ha vuelto a dirigirme la palabra.


sábado, 7 de julio de 2018

LA REGADERA PRODIGIOSA



Aunque parezca algo impropio
De la estación veraniega
Que es época de relajo
E intelectual pereza,
Me ha costado varias horas
Solucionar un problema:
Saber cuántos años llevo
Usando la regadera.
Me he remontado a los tiempos
En que la playa no era
Como es hoy, cuando había
Galerías y casetas
Y bares y chiringuitos
A cada paso en la arena.
Iban allí las familias
Cargadas con la nevera
Y cacerolas enormes
Para el menudo o la berza, 
Y bombonas  de butano
Para encender la candela.
Allí ponían las sillas,
Allí plantaban la mesa
Y, al terminar la comida,
Fregaban los platos ellas,
Mientras ellos a la sombra
Dormían plácida siesta,
Impidiendo con sus cuerpos
Que traspasaran la puerta
De la que era, en verano,
Una segunda vivienda
De pared empapelada
Y de suelo de moqueta.
Ellas jugaban al bingo
Y tras la merienda-cena,
Ya muy entrada la noche,
Se iban con la casa a cuestas.
Aquella playa que algunos
Calificaban de hortera
Y de pueblerina, al menos, 
Tenía una cosa buena: 
Una mujer nos llenaba
Diariamente la bañera
Para lavarnos los pies.
Así que mi regadera
Tiene una historia ligada
A nuestra playa moderna.
A esta playa que llenaron
Con toneladas de arena,
Alejándonos la orilla
A mil metros de la acera.


Allí llegamos un día
Maru, yo y la regadera
Y, como aquel que conquista
Alguna tierra extranjera,
Plantamos nuestros reales,
Por no decir las pesetas,
En el meridiano exacto
Que cruza La Jijonenca. 
Fue surgiendo poco a poco
Una sociedad selecta
Y un círculo distinguido
De amistad y convivencia
Igual que, al hervir la leche,
Se va formando la crema.
Sus mismos nombres delatan
Su encumbrada procedencia:
Nombres todos abreviados
Como aquellos que en la prensa
Del corazón se prodigan,
O los de algunas condesas 
Que en las noches del Rastrillo
Consumen la rica cena
Que recomienda en su carta
El Restaurante Alameda,
Y en el Diario de Cádiz
Llenan páginas enteras:
Yayi, Lines, Elvi, Mavi,
Chus, Marisa, Maru, Pepa,
Mila, Mamen, Marité,
Helen, Loli, entre las hembras,
Con Imma, Toni, Esperanza
Y con Ana, la joyera. 
Sin olvidarme de Chari,
La acaudalada banquera.
Y, entre los varones, Moncho,
Carlos, Jesús, Chete, etcétera.
¡Ah! Y Manuel  y Antonio y Juan,
El autor de este poema.
Y, como por ley de vida,
Sin merma de su belleza, 
Aquellas madres de entonces
Fueron con el tiempo abuelas,
El círculo se ensanchó
Con nuevos yernos y nueras,
Con adorables bebés,
Y consuegros y consuegras.
Nosotros fuimos testigos
De aquella etapa primera
En que se formó en la  playa
Una geografía nueva
Con unos lagos inmensos,
Que eran más bien albuferas,
Donde hundían las mujeres
Los muslos y las caderas,
Y que todos conocían, 
Con una frase certera,
Como “Lagos de los chismes”,
Por no ofender las orejas.
Luego a nuestro alrededor
La colonia forastera
Se fue agrupando según
El lugar de procedencia.
Pronto destaca una dama
De sorprendente belleza.
La llamaban “Flor de Loto”
No por broma o cuchufleta,
Sino porque era admirable
Su oriental delicadeza.
Llegaba siempre a la playa
Bien maquillada y envuelta
En pareo floreado, 
Y tocada la cabeza
Con un pañuelo bordado
En oro, de fina seda.
Una perenne sonrisa
Luce en sus labios de fresa,
Y va dejando a su paso
Una misteriosa estela
De seducción y de encanto. 
Aseguraban que era
De una estirpe sevillana
De tradición ganadera. 
Dejaba entre toros bravos
Al marido, mientras ella
Y su distinguida madre
Aquí se bañan y orean.
En los fines de semana
Se reúne la pareja
Y, cogidos de la mano,
Con dulce ritmo y cadencia
Se aproximan a la orilla
Con intenciones diversas:
Ella a refrescarse el  loto,   
Cuando la calor aprieta,
Y él a dejar entre  espumas
El pelo de la dehesa.
Como juntaban a veces
Las mujeres las cabezas
Y hablaban unas con otras,
Algunas mentes perversas
Creyeron que achicharraban 
A los demás con sus lenguas, 
Como un círculo de fuego
Que se convierte en hoguera.
¡Qué equivocados estaban!
Cumplían otra tarea
Más cruel y más sanguinaria:
Se intercambiaban recetas
De esas que los jugos gástricos
Encabritan y aceleran.
Esta clase de tortura
Adquirió una forma nueva
Y más refinada, cuando
Jesús trajo en la cartera
Unas fotos en color
De su industria pastelera
Con un batallón formado
Por pastelitos de crema,
Petisús, milhojas, dulces
De piñones y de almendra
Y tocinitos de cielo
Que en el paladar se pegan.
Ya las salivas formaban
Grandes charcos en la arena,
Cuando tuvo entonces Ana
Una salvadora idea:
En lugar de aquellas fotos
Y aquellas palabras hueras
Trajo unos buenos chorizos
Y morcillas de su tierra.
Una grata tradición
Nació en esa misma fecha.
Se repitió desde entonces
Una encantadora escena.
Llegado el día anunciado,
Se desplegaba en la arena
Un lindo mantel de blondas,
Cubiertos y servilletas.
Se reunían viandas 
De apetitosa apariencia:
Ricas pechugas de pollo,
Filetitos de ternera,
Queso, tortilla española,
Pimientos fritos, croquetas,
Langostinos, boquerones,
Con la empanada gallega,
Y las “papas aliñás”
Y hasta una hermosa telera
Que trajo desde Medina
Pili, porque así pudiera
Acompañar la morcilla. 
Y,  de bebida, cerveza,
Fanta, coca cola, vino
Tinto, solo o con casera.
Puso, por fin, en los huevos
Jesús sus manos expertas
Y nacieron de los huevos
Yemas de Santa Teresa.
¡Se convirtieron las fotos
En realidad verdadera!
Hubo una cosa curiosa
Que parece de leyenda.
Sin que nadie lo mandara,
Sin que nadie lo advirtiera,
Había cinco minutos
De silencio, sin que fuera
Nadie capaz de chistar
Ni de respirar siquiera.
Con la mirada clavada 
En la improvisada mesa
Las manos se desbocaban
En alocada carrera
De la tartera a la boca
De la boca a la tartera
Y jamás había ocasión 
De recomendar por señas
Que es de mala educación
Hablar con la boca llena.
Ya luego más sosegados
Vamos cayendo en la cuenta
De que a nuestro alrededor
Todo el mundo nos observa.
Se aproxima Flor de Loto
Y, al pasar por nuestra  vera,
Se cimbrea levemente,
Hace girar la cabeza
Y dibuja una sonrisa
De dulce condescendencia.
Entre la burla y la envidia
Otro se agacha en la arena
Y simula con un gesto
Que fotografía la escena
Y, tragándose la bilis,
Hace como que bromea.
El hombre del parapente
Sobre nosotros planea
Y, al olor de la morcilla,
Llora, suspira y babea.
Inmunes al mundo externo,
En alegre sobremesa
Proyectamos con cuidado
La siguiente francachela.
Algunos, por recordar
Los tiempos de la posguerra,
Cuando en la casa del pobre
Sufrían tantas carencias,
Son de opinión que se traigan
Como una especie de ofrenda,
Y por si tal vez a alguno
Le remuerde la conciencia,
Cachuchos y boniatos
Y unas poleás espesas.
Pero Yayi con razón
Disiente de esta propuesta:
“Para confraternizar
Con esa gente modesta
Ya traigo yo los garbanzos
Con atún y vinagreta.”
Garbanzos que, certifico, 
Servía en vaso o cubeta
A base de paletadas,
Como energética dieta
De rica fibra, que el vientre
Desatasca y aligera.
Así va llegando el tiempo
De coger la regadera,
Después de haber desliado
La toalla de mis piernas,
Que me ha convertido en momia
Sin permitirme siquiera
Tomar un solo bocado
De alguna de las tarteras.
Mientras la lleno en la orilla
Pienso a solas: “Quien pudiera
Con el agua de esta playa
Quitar no solo la arena
Sino arrancar de raíz
La amargura y la tristeza,
Hacer crecer la alegría
Y la amistad verdadera,
Y conservar con su sal
La gracia, que es nuestra herencia,
Y hacer que estos pequeñitos
Que alegres ríen y juegan,
No conozcan el rencor
Ni el odio ni la violencia.
Y si con el cachondeo
Y con la aguda ocurrencia
Se coló, sin pretenderlo,
Alguna punzante ofensa,
Limpiar con este bautismo
Las manchas y la impureza”
Me dirijo lentamente
A las tablas de madera.
Vuelvo la cara hacia atrás
Y observo una inmensa hilera
Que me sigue, porque sabe
Que ya son las dos y media.
¡Qué haría esta pobre gente
Sin mi humilde regadera!
Mientras mi abnegada esposa
Lavaba mis pies y piernas
Con la refrescante agua, 
Pensé que las gotas eran
Lágrimas de gratitud
Que vertía, dulce y tierna,
Con un gesto casi humano,
Llorando, mi regadera.

Juan de la Fuente Santo
             (1996)

miércoles, 4 de julio de 2018


DE ULTIMIS



A pesar de su posible y excesiva extensión, no es un Tratado de Novísimos (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria). Sino lo que pretendo es dar mi opinión  sobre algunas ‘Questiones’ que, últimamente,  se han ‘tratado’, hemos ‘tratado’, en nuestro blog bartolomeo:

1.-‘Papolatrías’ y otras.
Los que, en nuestra ‘corta’ existencia ya hemos tenido ocho Papas, estamos dispensados de un exceso de admiración bobalicona, beatorra, hacia  personas (con cualidades y defectos) aunque hayan alcanzado la santidad. Es decir, lo que se ha dado en llamar ‘papolatría’.
Y menos aún, hacia algunos coetáneos del siglo IX: Formoso, Benedicto VI y Esteban VI a los que no conocimos ‘ni vivos ni muertos’…
Tampoco me gusta la ‘episcopolatría’, exagerando cualidades de unos, y denunciando y ‘condenando inquisitorialmente’ a otros por sus defectos…
Calificando y descalificando a la media docena de Obispos de Cádiz y Ceuta que hemos podido conocer y tratar (en la medida en que se hayan dejado conocer y tratar).
Y menos, ni conocidos ni tratados, tales que el brasileño obispo de Formosa (con nombre de futbolista portugués y apellido de vino gallego). O que un cardenal indio de rito sirio malabar…
Es esa ‘episcopolatría’, actitud muy ‘clerical’, la que, en ocasiones, motiva ‘calificaciones y descalificaciones’ gratuitas: obispos ‘sociales’, populares, populistas, dialogantes, autoritarios, manipuladores, manipulados, tradicionalistas, conservadores, progres, carcas, dictadores, ‘democráticos’, franquistas (Añoveros se dirigía a éste como `Mi General’`) o del Régimen o Gobierno en el Poder…
En esto, como en tantas otras cosas ,‘cada uno cuenta la Feria como le fue en en ella’…

2.-Súbditos y ciudadanos.
No son sólo ‘subditos’ los ‘sometidos’ a la soberanía de un Rey. También lo somos cuando estamos ‘sometidos’ a ‘políticos y magistrados’. Y a ‘constituciones’ que, aunque hayamos votado, puede ser que las desconozcamos, no las hayamos leído y, menos, estudiado.
Y a leyes ‘permisivas’ y falsos ‘derechos humanos’ , concedidos o impuestos por, pocos o muchos, parlamentarios ‘legisladores’, y en contra de la Ley Natural….
Ciudadanos Libres, -como dice Pablo de Tarso- muy pocos.

3.-Finalmente, ‘tallas en madera de La Roldana’.
‘Hay ángeles y angelitos’.
Al parecer, ‘desaparecidos’, con anterioriedad al último obispo. Y vueltos a ‘aparecer’,aunque deteriorados y mal ‘restaurados’.


Sinceramente, creo que sería más fructífero, y hasta más serio, y divertido, ‘tratar’ de Ultimis, de Novísimos.
O incluso, del ‘sexo de los ángeles’.  

 LUIS SUÁREZ
                                                            


                                                      

lunes, 2 de julio de 2018

CONCENTRACIÓN EN LA PUERTA DEL OBISPADO Y DE CÁRITAS PARA EXIGIR LA READMISIÓN DE TODOS LOS DESPEDIDOS.




 Más de 40 personas nos concentramos el pasado viernes día 27 en las puertas del Obispado de Cádiz-Ceuta y de Cáritas para exigir la readmisión de todos los despedidos/as.
Una magnífica respuesta de asistencia que superó con creces la que tuvimos en las puertas de los juzgados. Y es que el malestar está creciendo...
Se repartieron carteles pidiendo la readmisión de los despedidos y la pancarta, que ya desplegamos en los juzgados, volvimos a colocarla junto a la puerta principal del obispado. 
Puerta de entrada al obispado, custodiada por dos guardias de seguridad (normalmente solo hay un vigilante). 



Allí los compañeros que portaban la pancarta tuvieron que soportar el sol que caía de plano. Fue necesario hacer turnos de relevo para poder soportar la hora de sol .
Se explicó los motivos de nuestra protesta  durante unos minutos y, a continuación, se dio lectura al Comunicado-Nota de prensa que habíamos enviado a los medios y que también repartieron los compañeros/as  a las personas que pasaban y se interesaban por la extrañeza de ver  tanta  gente agolpada a las puertas del Obispado, algo completamente inusual, pues es la primera vez en la Historia de la Iglesia Diocesana de Cádiz que un grupo de cristianos y de personas solidarias se concentran para protestar desplegando una pancarta....


El Comunicado se puede leer aquí: 







Después otro compañero leyó el evangelio de ese día que es este:
Mateo 7, 15-20
Por sus frutos los conoceréis

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis".


 Y después se le dio la palabra a quienes quisieran decir lo que pensaban megáfono en mano.

Intervinieron varios compañeros, todos en la misma línea: lamentando que Cáritas-como dijeron los abogados en el juicio- es una "empresa". Y una empresa que despide gente como cualquier otra empresa. Y al parecer, según dijo otro compañero, había destinado un fondo para los despidos. Alguien dijo que se plantearía seguir aportando dinero para Cáritas si es a eso  a lo que se dedica el dinero que se aporta para ayudar a los necesitados.                                      


Foto: Marcelino Porquicho



Yo intervine en dos ocasiones. En la primera, para decir lo que había comentado el abogado del compañero despedido: que Cáritas dice que despide por motivos económicos, pero en las cuentas de Cáritas aparecen hasta tres cantidades distintas, una más baja, otra más alta y la otra  aún más alta. ¿Cuál de ellas es la verdadera? 

 ¿Con qué cantidad de esas tres, Cáritas no puede hacer frente al pago de sus nóminas? ¿Declara todo lo que ingresa? ¿O solo lo que aportan los donantes y socios? ¿Están metidas las cantidades que recibe del Estado, vía IRPF, en las aportaciones directas a la Iglesia católica que hacen los contribuyentes marcando la famosa X y también en las que se marcan con X en "otras actividades sociales", donde hay organismos de la Iglesia católica como Cáritas? ¿Estarán incluidas las aportaciones que recibe Cáritas de la Conferencia Episcopal? No sabemos...



Después dije que intentarán criminalizarnos diciendo que es que atacamos a la Iglesia...No es eso. Debemos que ver como muy normal que los cristianos podamos intervenir en las cosas de la Iglesia e incluso denunciar lo que no nos parece correcto ni conforme al Evangelio. Desde los comienzos de la Iglesia ya Pablo se enfrentó duramente a Pedro (primer papa). 

Actualmente en la diócesis de S. Sebastián casi todos los curas de la diócesis están enfrentados abiertamente con el obispo Munilla (amigo de nuestro obispo) y han escrito varias veces duros escritos en la prensa manifestándose en contra de las actuaciones que está adoptando  el obispo en la diócesis desde que llegó.




En Chile gracias a las denuncias de los laicos y su insistencia, se ha conseguido que se destape el escándalo de obispos que han estado protegiendo a sacerdotes acusados de pederastia. 

Gracias a su labor constante el Papa envió  a investigadores de su confianza que han esclarecido los hechos y todos los obispos chilenos tuvieron que presentar su dimisión al papa que ha aceptado la de varios de ellos.


Nosotros debemos seguir denunciando las injusticias allá donde se cometan y seguiremos firmes sin que nadie nos desanime ni intente amedrentarnos.


Muchos gritos en la concentración de "Readmisión de los despedidos" y "Despedidos readmisión". Y ya al final hasta se grito insistentemente: "Obispo dimisión", "Obispo dimisión".



Resaltar la presencia, no solo de muchos militantes cristianos de diferentes colectivos, sino también el acompañamiento de compañeros/as no cristianos, pero muy solidarios, que quisieron unirse a nosotros en esta acción hasta ahora completamente inédita en la historia de la diócesis.

Creo y entiendo que el obispo debería dialogar con miembros de este colectivo para llegar a una solución que pueda satisfacer a todos.

Juan Cejudo

 ISONOMIA

La crisis del Estado a causa de la división política de la sociedad catalana, con políticos exiliados y mandados detener y encarcelar por orden judicial, impide plantear con alguna claridad determinadas causas de la misma. Una de ellas es la figura institucional y política del Rey, como cúspide organizativa del Estado.

Los españoles, también los catalanes sean o no independentistas, somos ciudadanos, nunca súbditos, pese a políticos y magistrados que sueñan e imaginan y dictan resoluciones en tanto sometidos a ellos. Como ciudadanos somos iguales ante la ley y en la ley. Igualdad que reconocen los artículos 1, 2 y 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; el artículo 14 y el Protocolo 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y los artículos 1.1, 9.2, 14 y 23.2 de la Constitución española de 1978.

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Textual así dice el artículo 14 de la CE78.

Clamorosamente el régimen político y económico surgido tras la muerte del general Franco incurre desde la aprobación de la Constitución de 1978 en flagrante contradicción. Los españoles son iguales ante la ley excepto el español que asume por herencia y no por elección la representación del Estado.

El artículo 56.3 del Título II dispone que la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. ¿Como conciliar semejante aserto jurídico con la igualdad de todos los españoles ante la ley?. No es posible. Conclusión 1: los españoles no somos iguales ante la ley. Conclusión 2: es necesario lograr que todos los españoles, también quien ocupe la máxima representación política del Estado, seamos iguales ante la ley. Conclusión 3: es estulta y falsa la cantinela de autoridades varias y políticos del común cuando tararean : los españoles somos todos iguales ante la ley, estamos en un Estado de derecho.

Una segunda cuestión relacionada con la crisis aludida al comienzo de esta columna es la atribución al jefe del Estado por el artículo 56.1 de la CE de la función de arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones. El diccionario RAE define moderar como templar, ajustar o arreglar algo evitando el exceso. Y define arbitrar como idear o disponer los medios, medidas o recursos necesarios para un fin. Y también actuar o intervenir como árbitro en un conflicto entre partes.

 El artículo 3.1 del Código Civil obliga a que las normas se interpreten según el sentido propio de sus palabras. Así moderar y arbitrar, significan lo que el sentido propio de las mismas palabras se contiene en el diccionario RAE.

Es patente que el gobierno del señor Rajoy y de la señora Sáenz de Santamaría han hurtado a los españoles la posible función moderadora y arbitral de Felipe VI en la crisis catalana. La sobreactuacion de esconderse tras el monarca está agravando el conflicto institucional en Cataluña. Algún día podrán y deberán exigirse responsabilidades políticas y quizá penales a los responsables de empantanar en los tribunales de Justicia la solución a un enfrentamiento político, ideológico y social que mantiene tensionado al Estado y a la sociedad civil catalana.

Es patente también que la Corona, en la persona de don Felipe de Borbon y Grecia, no ha ejercido las funciones de moderar y arbitrar el funcionamiento regular de las instituciones a partir de 2014 cuando la crisis en Cataluña y su deriva posterior rompieron ese funcionamiento institucional. De quien sea la responsabilidad de ese abandono de funciones del monarca es otro cantar.

Una tercera e importante cuestión relacionada con la propia Corona es aquella que norma el artículo 57.1 de la CE78. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, etcétera, etcétera. Quiere decirse que al no haber renunciado la infanta doña Cristina a sus derechos dinasticos, por ende sucesorios , podemos encontrarnos por mor de la fragilidad de la existencia humana, con el sinsentido político de una jefa del Estado, reina de España, tras haberse sentado en un banquillo de un juzgado penal acompañando a su consorte condenado por engañar lucrándose con el dinero del pueblo sobre el que habría de reinar. ¡Maiora videbitis!.

Hay que abrir, guste o no, un debate sobre estas cuestiones. Benedicto XVI ha escrito sobre la sociedad organizada y la accion en ella: “ Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social y la actuación social se deja a merced de intereses privados y lógicas de poder, de efectos disgregadores de la sociedad”.

Alberto Revuelta

jueves, 28 de junio de 2018


DESENTERRADORES

Gabriel Grub era un enterrador y sepulturero del camposanto –‘un tipo malparado, intratable y arisco, un hombre taciturno y solitario`- según el Relato de Charles Dickens (1836).
Son muchas las novelas y películas posteriores sobre la figura de enterradores de cementerios.
Pero estamos en tiempos ‘tanatoriales e incinerantes’.
Y ‘el enterrador’ va quedando obsoleto.
Actualmente asistimos a ‘absurdas reivindicaciones’ de discutibles y falsos ‘derechos’: de herencias, de nombre, de apellidos, de ‘desmemoria histórica’…
Y surgen por doquier, ‘investigadores’, ‘adeenistas’, ‘desmemoriados rencorosos’, movidos, no tanto por la ‘verdad histórica’, sino por la ambición, la codicia, el dinero, el famoseo,  la demagogia, el odio, el rencor o el resentimiento.
Y dispuestos –sin ningún escrúpulo- a sacar de tumbas, sepulcros, criptas o basílicas a cualesquieras difuntos.  Sean artistas, pintores, generales republicanos, milicianos, falangistas, curas o monjas.
No les mueve la ‘verdad histórica’. Sino el odio y el  dinero.
Es la figura del nuevo ‘desenterrador’.
Y ahora, los ‘novísimos’: Pedro y Pablo. Grandes ‘desenterradores’ Trabajadores  diligentes, serviciales, que atienden lo que les piden y exigen –urgente, necesario, indispensable, imprescindible-  los ciudadanos españoles, y las ciudadanas españolas,  los votantes, y las votantas, los contribuyentes, y  las contribuyentas…
Que  no tienen por qué preocuparse. Que para eso están ellos  aquí.  Los más diligentes y eficaces ‘desenterradores’: Pedro y Pablo.
Y que , en cuanto pase el día de su santo y  ¡ochenta y dos años!  de  aquel dichoso 18 de Julio de 1936, antes del mes de Agosto, se pondrán manos a la obra. Y sacarán de sus tumbas  a Paco y a José Antonio.
Gracias, ‘desenterradores’.
Pero, por favor. Dejen descansar en paz, a los muertos.
‘Con tós los vuestros’.


                                                                                                                                                               Luis J. Suárez Alvarez
DNI 31062170
Cádiz

UN CABILDO FEMINISTA

Los cuatro ángeles desaparecidos se esconden entre las potestades y las dominaciones. El cabildo catedral de 1686 encargó las tallas a la Roldana, escultora de cámara de un Austria, Carlos II, y de un borbón, Felipe V. Adelantados que eran los canónigos, beneficiados y racioneros de nuestra Santa Iglesia Catedral. En materia de arte no distinguieron entre varones y hembras. Buscaron la excelencia.

Alberto Revuelta


martes, 26 de junio de 2018

VOLAVERUNT

El uno de enero de 2017, Cadiz tenía 39.718 vecinos menos, que en 1981. Hoy, además, hemos conocido que tiene cuatro ángeles menos, pues cuatro tallas en madera de La Roldana han desaparecido de la Catedral. Mal está que personas humanas desaparezcan del padrón de habitantes de la capital, pero ese hecho tiene un pase ya que no son controlables gracias al libre albedrío. Pero que cuatro ángeles de la Catedral no sean habidos durante el pontificado de este prelado con fama de controlar hasta los pecados veniales de su grey, es recia cosa. Dice George Steiner, en “Pasión intacta” que en el aprendizaje de hoy la amnesia ha sido planificada. Por eso, cabe pensar, no se encuentran los cuatro ángeles de la Catedral.


Alberto Revuelta.