martes, 20 de junio de 2017












NO TAN SUPREMO


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, TEDH, es el órgano jurisdiccional del Consejo de Europa que vela por la correcta aplicación por los jueces y tribunales de los Estados que forman parte del Consejo, de la Convención Europea de Derechos Humanos, el  Convenio de Roma de 1951.

El TEDH ha dictado sentencia el 13.06.20.17, en el caso Atutxa y otros contra España en la cual concluye que don Juan María Atutxa y los diputados condenados con él por el Tribunal Supremo español fueron privados de su derecho de defensa ya que el dicho tribunal no tuvo el necesario y obligado respeto al procesal y constitucional derecho a ser oído. Nadie puede ser condenado en un  Estado que se considere tal y que se precie de respetar el derecho civilizado que rige las democracias asentadas en  el mundo sin haber sido oído en sus argumentaciones por el propio tribunal.

Lo que dice la sentencia del TEDH es precisamente que el Tribunal Supremo del Reino de España dictó sentencia condenatoria nada menos que contra el presidente del Parlamento Vasco, por desobediencia, sin haberlo odio.

Audita parte, esto es oída la parte, es un principio básico de derecho penal. Corre desde la noche de los tiempos como un espacio de verbalizacion  ante el juez o tribunal de lo que el ciudadano acusado y juzgado tiene que decir en su defensa.

El Tribunal Supremo no quiso oír al señor Atutxa. Ahora ha tenido que oír al TEDH recordándole lo que cualquier jurista aprendió en el primer año de carrera. Oír al acusado. Sin oír al justiciable no hay juicio valido, no hay juez, no hay justicia. Hay bananerismo judicial.

Anas, Caifas, Pilatos oyeron a Jesús. Los magistrados del Tribunal Supremo han olvidado la Historia Sagrada que estudiaron en el Bachillerato de su edad. También el Derecho Romano de don Juan Iglesias o de don Ursicino Alvarez. Sordos al juzgado, pero atentos al poder, dictaron sentencia inaudita parte. Sin oír. Así nos va.


Alberto Revuelta

PALABRAS PRONUNCIADAS CON OCASIÓN DE MI NOMBRAMIENTO DE HIJO ADOPTIVO DE PUERTO REAL

Introducción: La acción de gracias. Me siento bastante cohibido ante la multitud del público y por el inesperado nombramiento que me hace la Villa de Puerto Real. Pienso que lo primero que tengo que hacer como persona educada es dar las gracias; y no sólo por educación sino porque lo siento de corazón. Gracias al pueblo de Puerto Real que ha pedido para mí este honor, gracias sobre todo por el cariño que esa petición conlleva. Cariño que, por otra parte, es ampliamente correspondido por quien os habla. Esto me hace recordar que mi madre, estando ya para morirse se sinceró con una religiosa que la atendía y le dijo: “Me voy tranquila, porque aquí hay mucha gente que quiere a mi hijo”. En esta ocasión, como en otras se ha demostrado que el pensamiento de mi madre se basaba en la realidad. Gracias también de todo corazón al Excmo. Ayuntamiento que tan generosamente lo ha aceptado y lo ha hecho suyo. ¡Gracias, muchas gracias!

1. Mi permanencia en Puerto Real. Y, ¿qué voy a deciros? Yo fui párroco de Puerto Real –de todas sus parroquias- desde el año 1970 que llegué aquí hasta el 1085 que me destinaron a Medina Sidonia. Quince años. Según la cuenta de Emilio el del Palito (q. e. p. d), quince años y cuatro meses. El hecho de que yo fuera párroco de todas las parroquias se debió a una iniciativa del obispo Añoveros de hacer un experimento de una ciudad sin división de parroquias pastoreada por un equipo de sacerdotes y me eligió a mí como responsable del equipo. A ese equipo pertenecieron un buen número de sacerdotes; el núcleo eran conmigo Pepe Vitini, Javier Fajardo y Francisco Álvarez Mateo, más conocido por el Popi. Los demás pertenecieron durante un tiempo, unos más y otros menos. Vitini y Fajardo eran además obreros de Matagorda y Popi daba clases en una academia particular. Pero todos trabajamos juntos y siempre de común acuerdo, como pueden testificar los que en aquel entonces vivían por aquí. El hecho de que hubiera dos obreros hacían pertenecer más penamente a la parroquia a quienes trababan en la factoría. No me puedo olvidar la iglesia de San Sebastián llena a tope de obreros con ocasión de la ordenación sacerdotal de Pepe y de Javier.

2. La lucha por el cambio. Fueron tiempos muy difíciles, porque en ellos ocurrió la puesta en marcha de los decretos del Concilio y los últimos años y muerte de dictador. Yo cumplí aquí mis 50 años de edad, estaba en la plenitud de mis fuerzas físicas y espirituales. Las parroquias de esta villa creo yo que tuvieron un papel importante en el cambio político y en la renovación pastoral. Pero con las naturales dificultades que creaban los inmovilistas tanto políticos como eclesiales. Porque la gente de aquí cooperó fantásticamente en unión con sus pastores. A veces escucho por ahí, y me rebelo, que la gente de Puerto Real es muy difícil. Creo por el contrario que son muy abiertas y cooperaban con entusiasmo, de otro modo no se explica que ahora hayan solicitado para mí el nombramiento de hijo adoptivo. Había gente difícil, es verdad, pero era mucho más el ruido que hacían que el número con que contaban; fuerza tenían porque habían ostentado mucho poder tanto en la sociedad como en la Iglesia, pero a verdad terminó imponiéndose: la masa venció al poder.

 3. Intereses versus Evangelio. En aquellas circunstancias yo tenía plena conciencia de que, como representante de la Iglesia, era la voz de los que no tenían voz. Los demás estaban acallados por la fuerza. Y aunque a los curas también nos vigilaban y reprimían –de hecho, yo tuve que comparecer una vez en el juzgado del Puerto de Santa María y a mis homilías asistía siempre la Guardia Civil y tomaba notas- pero no se atrevían, porque el antiguo régimen buscaba todavía apoyarse en la Iglesia como en otros tiempos. ¿Eran mis homilías políticas? Recuerdo que en cierta ocasión un feligrés me aconsejaba que predicara el Evangelio, y yo le contesté: “Pero si lo que predico es puro Evangelio”. Y era verdad. Yo leía las circunstancias que se iban dando en Puerto Real y en España a la luz del Evangelio y sacaba las consecuencias. Nunca pensé que predicar el Evangelio fuera repetir la lectura con palabras más asequibles al público menos culto. De hecho, las parábolas de Jesús eran muy sencillas, pero levantaban ampollas: pensemos en la de los viñadores infieles, cómo los que se dieron por aludidos, determinaron quitar de en medio al profeta. La verdad siempre duele a los intereses de los poderosos y de los inamovibles.

4. Por la Iglesa y el Evangelio. Yo voy a ser muy claro, ahora que me escucha mucha gente: Mi personalidad no puede entenderse sin una vinculación muy fuerte a la Iglesia Católica y a los valores del Evangelio, aunque después mi debilidad haga que no se reflejen siempre en mi vida. Yo amo a Jesús de Nazaret, soy su discípulo, y quien me ha dado a Jesús ha sido su Iglesia, ya que no pude vivir en su tiempo ni escuchar su Palabra. Y proclamo a diestro y a siniestro lo que Él me enseña: Que Dios en un Padre que nos ama y que quiere que todos sus hijos se quieran como hermanos, y con estas premisas, y sólo con ellas, se puede construir otro mundo posible: Por este mensaje Él ha dado la vida en una cruz y el Padre ha ratificado su mensaje resucitándolo de entre los muertos. Por eso no me gustaría que este homenaje fuera el homenaje a un político; y, si lo es a mi labor pastoral, no me siento sujeto único del mismo, sino que lo comparto con todo mi equipo. Pienso que la gente que lo ha solicitado, lo ha hecho porque, a través de nuestras palabras y de nuestra vida, Jesucristo ha resonado en sus corazones y han entendido que la vida merece la pena vivirse y que se prolongará en la eternidad. Eso lo demuestra el hecho de que todavía bastante gente sigue mis homilías en facebook y algunos me dicen que les sirven. Que Dios los bendiga. Y que envíe sus dones y carismas a todos los que me estáis escuchando.
                        Y termino como empecé: dando las gracias a todos los que me quieren y asegurándole que ese cariño es compartido totalmente por mí. Y al Excmo. Ayuntamiento que ha dado cauce a este nombramiento. Buenas tardes.

domingo, 18 de junio de 2017

64 - Silencio saludable




José Antonio Hernández Guerrero

Con el fin de contribuir en el logro de ese “saludable silencio” que, en reiteradas ocasiones he propuesto, y con la intención de colaborar para mitigar esos ruidos atronadores que tanto nos espantan y esas permanentes cantinelas que tanto nos aburren, he decidido suprimir estos artículos semanales hasta, quizás, el comienzo del nuevo curso.
He llegado a la conclusión de que este silencio nos puede servir -aún más que las benévolas palabras- para serenar nuestros ánimos, para tranquilizar nuestras conciencias, para infundirnos esperanzas, para controlar los temores y, en resumen, para estimular las ganas de vivir apaciblemente. Estoy convencido de que este apagón tendrá unos saludables efectos, al menos, simbólicos. Será una terapia que nos limpiará el corazón de humores y nos purificará la sangre de esos virus contagiosos que envenenan la convivencia social y que, a veces, agrian el bienestar familiar. Servirá, al menos, para que seamos conscientes de que la saturación de palabras hirientes, petulantes o vanas, nos agobia, nos irrita y nos empacha hasta, a veces, hacernos vomitar.

Es posible que este tiempo de silencio nos sirva para ahorrar energías, para leer con mayor tranquilidad otros artículos más profundos, interesantes y divertidos, para escuchar plácidamente música o para releer con fruición algunos de esos libros que, en nuestra juventud, nos distraían. Ya verán cómo nos resuenan de otra manera y, quizás, hasta nos hacen soñar. Podemos emplearlo también en conversar con nuestra pareja, con nuestros hijos y con nuestros amigos, pero, probablemente, el mejor resultado de este tiempo de silencio será un lavado de la contaminación acústica que favorezca la reflexión, el descanso o, simplemente, que nos ayude a mantener la mente en blanco para disminuir el estrés y para ahorrar esas energías que necesitamos para otras tareas más importantes y más gratificantes.   

miércoles, 14 de junio de 2017

El próximo  día 17, sábado, a las 12  de la  mañana tendrá lugar en Puerto Real el reconocimiento como HIJO ADOPTIVO DE LA VILLA, de  ANTONIO TROYA.

martes, 13 de junio de 2017

LO DEL CURA, DURA



Sorprendido heme al no haber leído en este beatífico y de acendrada sabiduría escritorio de renacentistas plumas y variados saberes e intereses científicos, literarios y teológicos, comentario alguno a propósito de la concesión u otorgamiento por parte del señor alcalde constitucional de nuestra amada ciudad y capital provincial a la Patrona y Protectora de la misma y sus gentes, Nuestra Señora del Rosario de la medalla de oro de la urbe.

Pese a que cumpliera un acuerdo del Cabildo municipal, pareció extraño y fue objeto de mofas, críticas desabridas y petición de explicaciones de unos y otros elementos situados a derecha e izquierda del hemiciclo ideológico y político de las Españas tal conducta inesperada para ellos de don José María, alcalde presidente de la Corporación, ilustre por variados y múltiples motivos y aconteceres históricos.

Cavilé pues, si es que ello me fuere permitido por mis doctos compañeros de esta navegación bloggera, cuál pudiera ser la causa de tal escándalo nacional, desde la CUP a La Razón, desde la Sexta a la TV13, pese al silencio de la Conferencia Episcopal que se abstuvo de orientar nuestras conciencias en superiores valores para conducirse en el evento.

Concluí tras mucho seso empleado en ello, que el maremoto asombrado causado por el ilustrísimo primer edil gaditano el día 25 de mayo de este año del Señor de 2017, débese que se debe a la crasa ignorancia de unos y otros.

Bastaba con saber que Nuestra Señora del Rosario era la imagen titular de la Cofradía o Hermandad de Negros, o Morenos para corrección política de exactos políticos y comunicadores, creada más o menos hacia 1593 por los esclavos negros residentes en esta jurisdicción municipal, traídos de Mozambique por los frailes dominicos que, pese a no tener aún convento aquí, tuvieron la delicadeza de contribuir ya en tan remotos tiempos al multiculturalismo propio de la Plaza Viudas, el Mentidero o Enrique de las Marinas.

Patet que los esclavos negros no votarían hoy por el PP, ni por doña Susana Díaz, ni siquiera por Ciudadanos. Estarían, en cuerpo negro y alma blanca, con el partido del actual regidor gaita. A partir de 1636 la imagen de la Santísima Virgen del Rosario y su cofradía de esclavos negros se traslada, de la actual parroquia del Rosario, entonces ermita, al convento de frailes dominicos donde duró poco el asiento canónico de los esclavos pues los buenos frailes intentaron como dicen las crónicas, alzarse con la imagen y la limosna.

En 1755 otro ayuntamiento, ante el aparente escaso daño causado por el terremoto de Lisboa en Cadiz decidió proclamar Patrona y Protectora de la ciudad a la Virgen del Rosario, con clara preferencia por la intercesión maternal de Nuestra Señora dejando a otros doctores la adopción de medidas más eficaces como hicieron los miembros del claustro de la Universidad de Coimbra que determinaron quemar vivos a varios réprobos y pecadores varios para amansar al Dios del Sinaí evitando así réplicas sísmicas del movimiento telúrico que tanto influyó en la fe de Voltaire.

La actual imagen de la Patrona y Protectora, que conserva las manos y el Niño de la segunda talla, de las cuatro habidas, fue bendecida el 25 de septiembre de 1943 y , maravilla histórica y política, el alcalde gaditano era el camarada Alfonso Moreno Gallardo, como así consta en la prensa local del día siguiente. Ahora un 25, este de mayo, otro camarada, este de Podemos, que no del glorioso Movimiento nacional, otorga la medalla de oro a la misma imagen. Es la España eterna. En la bendición ofició el padre Serrano Cid, a la sazón canciller del obispado, al estar indispuesto don Angel Navarro, vicario capitular sede vacante. Por cierto don Angel Navarro cuando era deán de la Mezquita catedral de Córdoba, decía misa los veranos en el Rosario durante el curato de don Miguel Mougan Guerrero, portando fajín rojo y esclavina con bastón de empuñadura de plata, todo lo cual provocaba jocosos e hilarantes comentarios del inolvidable Eugenio Castro.


Alberto Revuelta

lunes, 12 de junio de 2017

El cuerpo




                José Antonio Hernández Guerrero
A lo largo de la historia de nuestra civilización occidental, el cuerpo y el alma se han considerado, alternativamente, como amigos inseparables y como enemigos irreconciliables. Recordemos que los filósofos presocráticos afirmaban que el alma estaba alojada en el cuerpo como en un destierro, encerrada como en una prisión o enterrada como en un sepulcro. Es cierto también que, en la tradición cristiana, junto a la tesis apoyada en las palabras del apóstol Pablo, que venera el cuerpo  como templo del Espíritu Santo, ha existido una corriente ascética que ha despreciado y maltratado el cuerpo, considerándolo como ocasión de pecados y como fuente de vicios.
En la actualidad, tras las reflexiones desarrolladas por los pensadores que han intentado superar la dualidad entre la mente y el cuerpo, ya apuntada por los griegos, se acepta comúnmente que el cuerpo no es sólo la envoltura de la persona humana, sino un elemento constitutivo de su personalidad; no sólo el sustento biológico, sino también un factor determinante del perfil psicológico y un cauce inevitable para la integración social: el cuerpo hace posible y, en cierta medida, determina el pensamiento, el lenguaje y los sentimientos. Podemos concluir afirmando, incluso, que el cultivo del cuerpo es la senda indispensable para la educación del espíritu. El bienestar humano -tanto el personal como el colectivo- parte necesariamente de la buena forma del cuerpo y del equilibrio de la mente. Si el cansancio, la fiebre o el dolor repercuten en el estado de ánimo, el ansia, el estrés y las preocupaciones, influyen negativamente sobre el funcionamiento de los órganos corporales. Pero es que, además, el cuerpo expresa, de manera directa, lo que la persona piensa, siente, desea, teme, ama y odia.
Ya resulta un lugar común afirmar que el cuerpo constituye la mejor definición de nuestra personalidad. Declara, de manera directa, no sólo nuestro estado físico sino también nuestra salud mental: nuestro equilibrio psicológico, nuestras ansiedades, nuestras aspiraciones y nuestras frustraciones. Es el termómetro más fiel de nuestro bienestar. Consideramos, por lo tanto, que es un error grave adiestrar el cuerpo para que, paradójicamente, sirva como escudo que nos proteja de la posible comunicación e, incluso, como blindaje que nos defienda de nuestros fantasmas interiores. Las raíces profundas de este bloqueo, localizadas en una educación errónea durante la niñez de algunas personas, han desarrollado un sistema automático de desconexión tan potente que, cuando sienten alguna sensación agradable, automáticamente cierran las ventanas de los sentidos y se colocan un corsé para protegerse y para no sentir. Recordemos que Sartre decía, por el contrario, que la caricia "no es un simple roce de epidermis sino, en el mejor de los sentidos, una creación compartida...", al acariciar comunicamos nuestros sentimientos e intentamos sentir lo que siente el otro.

domingo, 11 de junio de 2017

EL DOLOR DE CABEZA


Es raro que un ser humano no haya sufrido a lo largo de su vida esta patología que es molesta, nos pone de mal talante y se nos quitan las ganitas de todo: estar en una reunión, comer, ver una película… y es que como dice el adagio latino “si la cabeza duele todo el cuerpo duele”.

El origen de ese dolor que, a veces, martillea nuestras sienes, y que, incluso, después de tomar un analgésico, no se nos quita, es variado. Basta preguntar a un médico para que le duela a él también la cabeza de explicarlo y por tanto, lo evita no diciendo nada, para  eso están los estudios en la facultad de medicina, pensará.

No obstante, como ya todos somos muy duchos en internet, nos basta con navegar por la red para enterarnos de lo que nos corroe la mente. Hay tantas cosas escritas sobre esta materia que salimos peor que entramos, como suele suceder en muchas ocasiones. Si acudimos a consultar para saciar nuestra curiosidad cuando estamos libres de ese mal, se nos pone las entendederas como un bombo. Por tanto es mejor no indagar. Se entiende que cuando nos encontramos al comienzo de la crisis o en su punto más álgido no se nos ocurre irnos al google para averiguar algo.

Entonces, ¿Cuál es la solución? ¿Qué debemos hacer cuando nos llega esa dolencia que  en nuestra existencia raramente no hemos experimentado?

Evitarlo, es obvio, porque más vale prevenir que curar y si ello no fuera posible coger el toro por los cuernos, en sentido figurado, ¡claro!, y hacer lo de la Revolución Francesa: que rueden cabezas porque como dice el refrán muerto el perro se acabó la rabia.

Algeciras, 4.06.2.017

Andrés Baquero

sábado, 10 de junio de 2017

‘EL ORGULLO’

 

Hubo tiempos en que escritores, novelistas, dramaturgos, poetas y hasta fabulistas, fustigaban los vicios y ensalzaban las virtudes de su época.
Hoy en día –en la postmodernidad, el multiculturalismo y la posverdad-  ya apenas nadie escribe sobre unos y otras.
Y pocos son los padres y enseñantes que tratan de inculcar, en hijos y alumnos,  la práctica de las virtudes y el rechazo de los vicios.
Lo más, ‘ la educación en valores’.  Y en la propia ‘autoestima’. Porque ya ni el orgullo, ni la soberbia, ni el odio, la ira, la mentira y la envidia son, ni tan siquiera, simples ‘`contravalores’.
Y se puede estar ‘orgulloso’ de ser cristiano. O creyente. O islamista. O budista. O de no ‘pertenecer al club’, O de ser agnóstico. O ateo. O de ‘sentirse’ español, andaluz o catalán. O estar orgulloso de ser `merengue’, ‘colchonero’ o ‘culé’. O ‘amarillo’,  bético o sevillista. . O capillita o chirigotero.
Y hasta orgulloso de ser heterosexual, homosexual o transexual.
Todo eso lo entiendo.
Lo que no entiendo es que algunos, pocos o muchos,  monopolicen, impongan su oligopolio, privaticen la propiedad, en exclusiva. de….’¡El Orgullo!’



                                                                                      Luis J. Suárez Alvarez
                                                                                       DNI 31062170

                                                                                        Cádiz.                        

viernes, 9 de junio de 2017

¡Y tú... con esas gafas!

Hace años, yo aún en activo, leí, no recuerdo dónde, a propósito de un curso de comunicación, una anécdota que explicaba una de las conductas inadecuadas o incorrectas como respuesta a una crítica personal.
Decía así:
Se encuentran dos personas y una le dice a la otra:
-  Oye, ¡hay que ver lo desgraciado que eres! Tu mujer te la está dando con todo el barrio. Tu hija haciendo la calle para poder comer. Y tu hijo en chirona por chorizo. ¡Vaya tela!
A lo que el otro le contesta:
-   ¡Pues y tu!... ¡Con esas gafas…!
Esto viene a cuento porque últimamente vengo acordándome repetidamente de aquel curso de técnicas de comunicación. “Nunca respondas a una crítica personal con otra.”

Parece que a bastantes personajes de renombre, portavoces de gobiernos y otros, les hubiera venido bien hacer aquel curso.

ANTONIANO 2017



Entre los veinte escritos publicados en el blog en Junio de 2016, hay uno titulado ‘Gallofeo Antoniano’ en el que se recuerda a los ‘decimonónicos’ de nombre Antonio.
Se hace un listado –incompleto, claro está-  de los numerosos ‘antonios’ que pisaron, a
lo largo de los años, las losas, los patios, las aulas bartolomeas.
Los hay  de distintas épocas, edades, ‘confesiones, credos e iglesias’….
Tanto ‘episcopalianos’ (Añoveros Ataún, Dorado Soto, Ceballos Atienza) como ‘presbiterianos’. Y éstos, en sus múltiples ramificaciones: ante y antipresbiterianos, pre, pro y postpresbiterianos…
Pues bien. Una vez repasado, releído, el ‘gallofeo antoniano’ de 2016,  he creído comveniente añadir, en éste del 2017,  tres ‘antonios’  que merecen ser incluídos, bien por haber ‘saltado a la actualidad`,  bien por anteriores omisiones.
Son éstos, los tres ‘decimonónicos antonianos’:
Antonio Brajones Cubiles
Antonio Morillo Crespo
Antonio Muñoz Rodríguez


Recuerdo y felicitación para todos los Antonios.



Luis J. Suàrez Alvarez
DNI 31062170

Cádiz.

domingo, 4 de junio de 2017

HOMERO Y LOS OTROS


Después de presentar Horacio a los jóvenes Pisones, entre los primeros que utilizaron la poesía, a los legendarios Orfeo, amansador de leones y tigres con sus dulces cantos, y  Anfión, fundador de la ciudad de Tebas, con  solo mover a su capricho piedras y sillares merced al  sonido seductor de su lira, desciende al mundo de los personajes históricos y nombra a Homero como cabeza de lista:

Post hos, insignis Homerus
Tyrtaeusque mares animos in Martia bella
Versibus exacuit,
Después de estos, el insigne Homero
Y Tirteo excitaron con sus versos los ánimos varoniles
Para que acudieran a las guerras de Marte.

Entre los versos 401 y 407, que será el último fragmento de nuestros comentarios, desfilan los representantes de los diversos géneros literarios. En Homero tenemos la epopeya, en Tirteo la elegía, en Solón la elegía gnómica, en Píndaro el epinicio, en Esquilo, Sófocles y Eurípides la tragedia, en Aristófanes la comedia: todos  en sus versos y ritmos apropiados.
La mayoría de los traductores, si no todos, identifican el quehacer poético de Homero con el de Tirteo. De ahí que el verbo exacuit, en singular,  lo refieran  a los dos sujetos gramaticales Homerus Tyrtaeusque, enlazados por la enclítica –que.
Es natural que esta sea la opinión de Horacio. Pero sobre este punto haré algunas observaciones. Por lo pronto, apoyado en el calificativo horaciano de insignis, que resalta la singularidad, el “sello” distintivo de Homero, establezco una separación  en el título: Homero y los otros.
La mayor singularidad de Homero es, en palabras de Agustín García Calvo, que sus poemas «son el arranque y, en gran medida, el manantial de toda nuestra Literatura».  Y,  con relación a la Ilíada  «la noción misma de lo que es “una obra literaria”, quedó entre nosotros cimentada en este poema para todas sus ulteriores ramificaciones y desarrollos.»
Invirtiendo el orden trataré en primer lugar de Tirteo. Este poeta empleó el género elegíaco. El élegos era un género apto para los lamentos por la muerte de un ser querido, para el consejo o la exhortación, sentimientos que encerraba en el llamado dístico elegíaco compuesto por un hexámetro seguido de un pentámetro. Era un ritmo reposado, meditativo y serio. Podríamos compararlo con la estrofa de pie quebrado en que expresó su dolor por la muerte de su padre el español Jorge Manrique.
Homero utiliza el hexámetro. Aquí tenemos una diferencia que, dada la importancia que otorgaban los griegos al metro en relación con el género literario, es esencial para la identificación de su contenido.
Pero lo más definitivo es que Homero “no aguijoneó los ánimos viriles con sus versos en orden a participar en las guerras”, como veremos a su debido tiempo
¿Qué pretendía Tirteo con sus arengas? Alentar a los espartanos en la segunda guerra de Mesenia para que no desfallecieran en su lucha por defender su patria.
Nada mejor que comentar algunos dísticos de su paráinesis o exhortación patriótica.

Tethnámenai gar kalón eni promáchoisi pesónta
Andr`agathón peri êi patrídi marnámenon.
Pues es bello que un varón valiente caiga muerto entre los combatientes de vanguardia luchando por su patria.

La idea contenida en este dístico la plasmó Horacio en la Oda II del libro III en el v. 13:

Dulce et decorum est pro patria mori.
Dulce y hermoso es morir por la patria

Algún comentarista ha escrito que en solo siete palabras ha resumido Horacio el dístico de Tirteo con la ventaja de añadir el concepto dulce que no aparece en el poeta griego.
De por sí la concisión no es un valor literario. En ese caso, el lema “Todo por la patria” con solo cuatro palabras, supera en concisión a Horacio y a Tirteo, y nadie afirmaría que es más poético. Lo grave es la ambigüedad devastadora de una de esas palabras, de tal extensión semántica que supone sacrificar en el altar de la Patria, la vida, el honor, la hacienda, la familia, lo lícito y lo ilícito, el presente y el futuro, conciencia y libertad: todo
Y si la ventaja es considerar “dulce” `agradable´ la muerte en el campo de batalla, Horacio tuvo una ocasión pintiparada para gozar de ese placer en la batalla de Filipos, en la que participó como tribuno militar bajo el mando de Bruto, y la desperdició, emprendiendo una vergonzosa huía tras arrojar el escudo. Así lo confiesa paladinamente en la oda séptima del libro II, dedicada a Pompeyo Varo, vv. 9-12:

Tecum Philippos et celerem fugam
Sensi relicta non bene parmula
Cum fracta virtus et minaces
Turpe solum tetigere mento.
Ambos nos encontramos en Filipos,
y como tú escapé rápidamente,
abandonando sin gloria el escudo,
cuando el valor cedió
y los más belicosos con el mentón tocaron
el suelo avergonzante.
(Traducción en verso de Enrique Badosa “XXV Odas de Horacio”, Pamiela.1992)

Volviendo a Tirteo, después de esta pequeña digresión, escuchemos su propia voz que resuena en los versos citados.
En ellos encontramos la muerte, “thánatos” de la misma raíz del infinitivo de perfecto que encabeza el hexámetro: Tethnámenai “haber muerto”.
El adjetivo kalón, califica al hecho mismo de haber muerto un varón valeroso andra agathón,  luchando por su patria. Cuando escribe pesónta, `cayendo´ participio aoristo en acusativo, concertado con andra agathón, alude a la postura erguida que el guerrero espartano debe mantener en el combate.
No es agradable morir. Repugna a nuestro instinto de supervivencia. Pero especialmente el objetivo de la educación espartana es curtir a la juventud en la privación y el esfuerzo. La muerte es kalón “hermosa”, como algo realizado por una persona noble y valiente. La kalokagathía, término acuñado mediante la unión de kalós  (bello) y agathós (bueno) era la cualidad del kalós kai agathós,( kalokagathós por contracción) es decir, el hombre que poseía valor, lealtad, belleza corporal, noble linaje, que en una sociedad militarizada como la espartana se concretaba de distinta manera que en la aristocrática.
En la época de Tirteo, seis siglos posterior a la de los héroes homéricos, se ha forjado el concepto de patria, y cualquier ciudadano de pleno derecho tiene la obligación de ser valiente y defenderla  para evitar lo que Homero llamaba el phatis andrôn kai günaikôn, el “qué dirán de hombres y mujeres”.
“Bello” kalós tiene un sentido moral, de repercusión social, y lo mismo se debe decir de “bueno” agathós. Estas dos cualidades se definen en el marco de una sociedad que ha abandonado la estructura feudal de la edad micénica, reflejada en la Ilíada. Los adjetivos son los mismos, pero ahora no son privativos de los nobles como Agamenón, Aquiles o Diomedes, sino atribuibles a los espartiatas, ciudadanos de plenos derechos, por encima de periecos e ilotas.
Los promachói, eran los combatientes en primera línea. Los guerreros espartanos iban armados de grebas en las piernas, corazas en el pecho y yelmos en sus cabezas, y empuñaban largas lanzas a guisa de enormes púas amenazadoras e hirientes. Avanzaban con lentitud en filas prietas resguardándose con los escudos unidos como lienzo de muralla, en la que los yelmos hacían de almenas. Esta formación nos da una idea de una comunidad que forma un bloque frente al enemigo de su independencia.
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Así los exhortaba Tirteo:

Ô néoi, allá máchesthe par`allêloisi ménontes
Mêde phugês aschrâs árchete mêde phóbou…
¡Ea, jóvenes! Luchad permaneciendo uno al lado del otro,
Sin dar inicio ni a la vergonzosa huida ni al miedo…

Al-la  tis eû diabás menétô posín amphotéroisin
Stêrichtheis epi  gês, cheîlos odoûsi dakôn.
Que cada uno permanezca bien abierto con los dos pies
Apoyado en la tierra, mordíéndose el labio con los dientes.

Es de advertir que Tirteo está gritando a los guerreros en medio del combate, en un momento de desfallecimiento tras varias arremetidas de los mesenios, recordándoles sus deberes patrióticos y la gloria de una muerte heroica, como sus madres lacónicamente les aconsejaban al entregarles el escudo: tán ê epi tâs: `con él o sobre él`. “Vuelve con él, no lo arrojes para poder huir libre de peso como un cobarde, o vuelve sobre él  muerto como un héroe, portado por tus compañeros supervivientes”.
¿Tienen algo que ver estos gritos de aliento en medio del combate, semejantes a  un himno por el ritmo de los versos y el sentido patriótico de la letra, con el tema de la Ilíada o la Odisea?
Homero no arenga, habla de acciones de hacía cinco siglos, en lo que se llama el epos, `palabra, relato` que, cuando se pone en funcionamiento constituye, la epopoiíê `poema épico, epopeya`
En la Ilíada, única epopeya homérica a la que se referiría Horacio,  Homero no incita a la guerra a combatiente alguno, solo narra un episodio, de carácter mítico, de la guerra de Troya, cuando su asedio ha cumplido diez años. Pero de su argumento trataremos otro día.
Hoy nos conformamos con anticipar que el núcleo de la poesía de Tirteo es el “varón valiente”, anêr agathós, y el de la Ilíada es la “cólera de Aquiles” con la que inicia su canto.

μῆνιν ἄειδε θεὰ Πηληιἀδεω Άχιλῆος
Mênin áeide theâ Pêlêiádeô Achilêos

La cólera canta, diosa, de Aquiles el hijo de Peleo.