lunes, 22 de mayo de 2017

La Pasión y las pasiones




José Antonio Hernández Guerrero

Como nos enseñó Aristóteles, los dramas sangrientos poseen una intensa fuerza catártica y cumplen, además, unas importantes funciones éticas y estéticas. Recordemos cómo nos explicó que la utilidad de la tragedia estriba en la fuerza con la que los espectadores, al ver proyectadas en los actores nuestros sufrimientos y nuestras pasiones, experimentamos un efecto purificador. Mediante la contemplación y a través de la participación anímica en las escenas, sometemos nuestro espíritu a profundas conmociones que, paradójicamente,  sirven para serenarnos. Cuando salimos del patio de butaca, tras haber participado en el duro castigo que han infligido a unos seres semejantes, experimentamos pena y dolor, lloramos y nos desahogamos, y, finalmente, nos quedamos más tranquilos y más limpios: nos sentimos mejores seres humanos.
Recuerdo, por ejemplo, “La Pasión de Cristo”, aquella película dramática estadounidense de 2004, dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Jim Caviezel como Jesús de Nazaret, Maia Morgenstern como la Virgen María y Monica Bellucci como María Magdalena. En ella se recrea la Pasión de Jesús de acuerdo, en líneas generales, con los Evangelios canónicos.
La película fue rodada íntegramente en Italia: exteriores en las ciudades de Matera y Craco (en la sureña región de Basilicata), y los interiores en los estudios de Cinecittà (en Roma). Esta Pasión, que se rodó en latín, en hebreo y en arameo con subtítulos, además del éxito económico, excitó algunas pasiones, despertó ciertas conciencias éticas y hasta provocó algunas conversiones religiosas. Según las informaciones publicadas, muchos cristianos y no cristianos pasaron por taquilla para no perderse el estreno en España.
Algunos afirmaron que, por su realismo, humaniza la figura de Jesús de Nazareth; otros confesaron que era una impresionante y conmovedora meditación sobre la pasión de Cristo, y no faltaron quienes dijeron que les hizo pensar en el sentido trascendente de esta vida. El intérprete de la figura de Jesús, Jim Caviezel, confesó: “Ahora entiendo el sufrimiento mucho mejor que antes; los dolores de Jesús me ayudan a dar sentido a mis dolores y a tratar de aliviar los ajenos”.

Otros comentaristas, por el contrario, han mostraron su rechazo al oportunismo de un “intransigente cristiano integrista que no dudó de bañar de sangre las pantallas para alimentar los bajos instintos del personal con el nada místico propósito de ganar una fortuna”. En mi opinión, esta “Pasión de Cristo” es sólo una película que ha de ser visionada con la misma distancia y con idéntica actitud crítica con las que contemplamos las demás obras teatrales o cinematográficas.

sábado, 20 de mayo de 2017

El pasado martes nos vimos en  casa de Antonio Muñoz un grupo de algunos caballeros y algunas damas.
Las horas fueron agradables y queremos dejar constancia del encuentro allá por la cuarta fase.




miércoles, 17 de mayo de 2017

CARIÑO, NO MIENTAS



Oración pronunciada por doña Susana Díaz el lunes, festividad de san Isidro labrador, patrono de Madrid. Doña Susana Díaz es responsable política y administrativa de la Junta de Andalucía. Doña Susana Díaz es la máxima representante del Estado español en Andalucía. La acción socialdemócrata de consistencia de la organización del Estado de bienestar en Andalucía es responsabilidad política y de gestión de esta oradora que pide en la capital del Reino de España : "Cariño, no mientas".

Abogado pro bono de un pequeño comité de voluntarios no remunerados, que logra vivir ya veinticuatro años sin subvención pública ni privada alguna, resumo algunas de las atenciones en estos últimos días en  el Polígono Sur,  en Los Pajaritos y La Candelaria de Sevilla que permiten ver la realidad de los hechos.

AGR, 52 años, habita una vivienda pública propiedad de la Junta, con una hija de 30 años, 75% de minusvalía y 308 euros mensuales de prestación. Y tiene recogidos un hijo varón, 25 años, en paro desde hace cinco, y otra hija de 31, madre soltera con una nena suya de 4 años. AGR percibe una ayuda familiar de 32 euros al mes. Viven todos de los 340 € de la hija minusválida y de la ayuda familiar de A. A razón de 14, 7 la media. Nos piden asistencia jurídica para RAÍ y cómo conseguir vivienda para la hija madre un una menor. Caritas les facilita alimentos para subsistir. Los servicio sociales autonómicos y locales garantizan una digna subsistencia a las personas en necesidad dicen los responsables de la Junta. Cariño, no mientas!.

SGC, esquizo desde niña y agravándose desde hace nueve años, 70% de minusvalía, sin prestación. Vive con otro enfermo mental en un coche zarrapastroso. La parroquia les facilita vales de comida y medicinas.  La sanidad andaluza considera que no son necesarios centros para enfermos mentales. Son mejor atendidos haciendo vida normal en la calle. En una visita reciente , el día 8 del pasado abril, a FAISEM, la señora Díaz ha destacado que Andalucía es una CCAA libre de manicomios públicos desde la década de los años ochenta y apuesta por otro tipo de tratamientos que son mucho más favorables para este tipo e enfermos. Cariño, no mientas!.

MJPN, del colectivo LGTB. Ha vivido varias docenas de años con la misma pareja de su mismo sexo, pero no contrajeron matrimonio porque les sonaba mal y siempre habían vivido así. Compraron un piso  baratísimo e hicieron testamento uno a favor de otro. Al morir su compañero la Hacienda de la Junta le reclama el pago del impuesto de sucesiones cuyo importe es el total de su pensión - por debajo del salario mínimo interprofesional - anual multiplicado por tres. Ya está en vía de apremio el embargo del piso en el que vivido medio siglo. El impuesto de sucesiones se mantiene en Andalucía para redistribuir la riqueza. En 2013 de los datos hechos públicos, con ese impuesto se cubre el presupuesto del Instituto Andaluz de la Juventud, el del Instituto Andaluz de la Mujer, el del Consejo Audiovisual, el del Consejo Consultivo y el de la Agencia de Evaluación Educativa, por ejemplo. O sea burocracia y funcionarios. Cariño, no mientas!.


JSL, madre de 10 hijos, gitana, varios años presa porque había que dar de comer a tanta gente. Cuando fue presa, firmó un cedí para una de sus hijas, que ya ha podido establecerse en otra ciudad. Ahora quiere recuperar la titularidad de la vivienda pública y sin concluir de pagar pues nunca ha tenido un duro antes, ni un euro ahora. Cuando ha ido a preguntar en la Junta todo han sido pegas, papeles y tiempo. J es consciente de que se va a morir ya mismo y quiere arreglar los papeles para que otra de su hijas, con niños y sola, no se quede sin techo. De momento estamos en un caos de rigidez burocrática imposible de solucionar. El piso es de la junta. J lleva en el hace cuarenta y tantos años, menos unos pocos que fue presa para cumplir con lo que le pedía el juez que no la dejaba en paz y en ese tiempo sus hijos siguieron allí. En "las 3000" se arregla con un vendí . Ahora estamos en un túnel. No es una autonomía para viejos. Cariño, no mientas!.

H el B, marroquí, madre de tres menores, nacidos dos de ellos en Andalucía pero como ella nunca ha tenido residencia legal no tienen nacionalidad española ni papeles. El marido ha vuelto a Marruecos para casarse con una muchacha joven que le ha buscado su familia y ella se ha quedado , divorciada de hecho y por la brava, a cargo de niños y casa. Trabaja en casas, limpia escaleras, cuida enfermos viejos en los hospitales públicos cuando las familias no pueden o no quieren quedarse por las noches. Los circuitos de alquileres de piso públicos le permiten mantener el suyo compartido con una nigeriana que se gana la vida en un semáforo y tiene dos niñas. El dueño es un español que no les hace contrato ni les da recibo ni les deja empadronarse pues. Pero ellas no han podido, ni pueden recibir ayuda para pagar ese alquiler. Los servicios sociales no la pueden incluir en listados de nada pues administrativamente no existen. El Instituto Andaluz de la Mujer, donde han ido la nigeriana y ella varias veces, les ha dicho que ellas no están para eso, que vayan a Caritas. La Junta abona cada mes 56.119,75 € para pagar los alquileres de 56 de sus altos cargos según datos del Portal de Transparencia. Cariño, no mientas!.

Santa Clara (1193-1252) en carta a Santa Inés de Praga le dice que sepa "que un hombre vestido no puede luchar contra otro desnudo, porque es más pronto derribado el que tiene de donde ser asido".

Alberto Revuelta

lunes, 15 de mayo de 2017




Puede un interesado llegarse a saludar a Juan de Dios en la presentación de su último libro.

60.- Matar y morir




José Antonio Hernández Guerrero

La muerte es el hecho que mejor nos descubre la relatividad de otros valores, a veces, proclamados como absolutos. Ni los bienes económicos, culturales o estéticos, ni las instituciones religiosas, sociales o políticas, valen una vida humana: ni la patria, ni la bandera, ni la lengua pueden defenderse matando ni muriendo. En mi opinión, este principio que, quizás a algunos le suene a doctrina, constituye el mínimo denominador común de todas las personas de buena voluntad y de todos los grupos democráticos.
En los momentos de dolor generados por los frecuente y brutales atentados terroristas deberíamos guardar un profundo silencio para reflexionar sobre las consecuencias mortíferas que se siguen de la sacralización de un pedazo de tierra o de una serie de convicciones. Como afirmé en el artículo de la semana pasada, es cierto que tenemos el derecho y necesidad de gritar con fuerza para desahogar la rabia, para mostrar la indignación y para expresar nuestra solidaridad a los que están sufriendo la agresión, pero nuestras voces serán estériles si no logran que los criminales descubran su maldad, si no conseguimos que los fanáticos duden de sus certezas, que los sectarios debiliten sus adhesiones o que, al menos, todos rebajemos nuestra agresividad.         
Para lograr estos objetivos, más que sesudas reflexiones, bastaría con que fuéramos capaces de acercarnos, uno por uno, por ejemplo, al viudo de aquella mujer a la que una mochila, estratégicamente colocada debajo de su asiento, le arrancó su vida y la del hijo que llevaba en sus entrañas. Ahora mismo, contemplo en la pantalla del televisor a ese grupo de vecinos que llora por la muerte de una joven de veintitantos años apuñalada por su “pareja sentimental”.
Corremos el riesgo de que el volumen de este sangriento bosque, de este río de crímenes, nos nuble la vista y nos impida acercarnos a cada uno de los árboles, que han sido arrancados de cuajo dejando desolados para siempre a los familiares y a los amigos. Pongamos, por favor, nombres, caras, sentimientos, ilusiones, temores y proyectos a cada uno de esos números y, después, sigamos hablando y discutiendo de política, de economía, de filosofía o de arte.    

En mi opinión, en la mayoría de los casos, la adjetivación -como política, religiosa o cultural- de los asesinatos, en vez de atenuar su gravedad, la aumenta: más que amor o identificación con una idea, con una tierra o con una bandera, son consecuencias de un odio irreprimible a los otros. Mientras que no descubramos que una sola vida humana, con independencia de la edad, del sexo, de la profesión, de la fortuna o del cargo, vale más que todos los tesoros, no seremos capaces de controlar y de disminuir la fuerza aniquiladora que, a veces, está encubierta por los más bellos y apasionantes ideales.  

‘MITOS’ Y ‘FIGURAS’


   



No es que ‘todas las comparaciones sean odiosas’. Es más, hay que desterrar el odio siempre. Y, sobre todo, cuando se quiere hacer ‘memoria histórica’…
Pero algunas comparaciones resultan, al menos, desproporcionadas y  fuera de lugar y tiempo.
Por ejemplo, cuando se dice –según leo en prensa- que la figura de Juan Relinque, su historia  ‘recuerda al mito bíblico de David contra Goliat, del pobre contra el poderoso, del que defiende los derechos’.
Y, aún menos, cuando se afirma que ‘en 1535 Vejer ya tenía defensor del pueblo’. Y que “la historia de este vejeriego  es reconocida por los actuales defensores del pueblo de España, del siglo XXI, que encuentran  en su ejemplo el ‘antecesor simbólico’  de las figuras que actualmente desempeñan”.
Porque, entre otras cosas, Relinque no  cobraba ni del Pobre (contribuyente), ni del Poder(oso).
Y tampoco ‘iba de figura’.

                                                                                             Luis J. Suárez Alvarez
                                                                                             DNI 31062170

                                                                                              Cádiz.

sábado, 13 de mayo de 2017

lunes, 8 de mayo de 2017

FALLECE JUAN ANTONIO PÉREZ MILLÁN


Hoy lunes 8 de Mayo me dice Pepe Barja que ha leído, en el DIARIO del sábado 6, la noticia sobre el fallecimiento de Juan Antonio Pérez Millán.
Trataré –con ayuda de técnicos y expertos en la materia-  de trasladar al blog la triste noticia tal como la publica el Diario de Cádiz y el digital “Salamanca 24 horas”.

Descanse en la Paz, nuestro amigo y compañero ‘decimonónico’.
-Luis Suárez-

Salamanca 24horas


Fallece Juan Antonio Pérez Millán
  Juan Antonio Pérez Millán.


REDACCIÓN10:13 05/05/17
Durante un cuarto de siglo fue coordinador de la Filmoteca de Castilla y León, convirtiéndola en una de las más importantes del país. En 2014 recibió la Medalla de Oro de Salamanca
La cultura salmantina está de luto este viernes por el fallecimiento a los 68 años de edad de Juan Antonio Pérez Millán, quien fuera coordinador de la Filmoteca de Castilla y León y Medalla de Oro de Salamanca en el año 2014. Durante el pleno del Ayuntamiento de Salamanca se ha guardado un minutos de silencio en su memoria.
El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, muestra su pesar por el fallecimiento del crítico y analista cinematográfico y traslada sus condolencias a los familiares, amigos y seres queridos del profesor. 
Destaca de Pérez Millán su entrega a la cultura de Salamanca y su generosidad. Subraya que para el Ayuntamiento de Salamanca fue una fortuna haber disfrutado de la sabiduría de Pérez Millán, y recuerda su magnífica contribución a lo que fue su gran legado, la Filmoteca Regional, impulsada por la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Salamanca y la Diputación Provincial. 
El regidor municipal señala que la ciudad está orgullosa de quien sentó cátedra desde el saber y desde su humildad, y de quien también llevó la cultura fuera de Salamanca, siendo un referente en el mundo del cine.
Desde su papel como coordinador del proyecto Ciudad Europea de la Cultura, Juan Antonio Pérez Millán fue clave fundamental del diseño cultural de esta ciudad, de lo que hoy se vive y se disfruta como uno de sus máximos valores.
Además, trabajó intensamente con profesores y maestros la enseñanza de la imagen y del estudio de la publicidad en sus aulas. Algunos de sus libros son fundamentales para conocer la obra de Basilio Martín Patino y de Pilar Miró, con quienes le unió una profunda amistad.
Biografía de Juan Antonio Pérez Millán
Nacido el 29 de septiembre de 1948 en Algeciras, tras una estancia en Madrid obligada por un nuevo destino de su padre, militar de profesión, ingresa en el seminario de Huelva. De nuevo en Cádiz cumple los tres últimos años de filosofía y tiene su primer contacto con el mundo laboral en los astilleros de la capital andaluza y en Osnabrück Alemania. Para la realización de los últimos cursos de Teología, Pérez Millán se desplaza a Salamanca,  a su Universidad Pontificia donde obtiene dicha titulación y se gradúa en Psicología. Desde el primer momento, a Juan Antonio le atrajo la idea de convertirse en un salmantino de Algeciras. Sabía que en la ciudad además de calidad académica encontraría más facilidades para disfrutar de su gran pasión, el cine.
Su encuentro con Enrique de Sena, director entonces de El Adelanto le permitió publicar artículos, críticas y noticias cinematográficas en una página dominical. "En ellas vertía lo absorbido en los cine-clubs que frecuentaba a menudo como el cine Forum Fecum, punto de encuentro para los cinéfilos salmantinos donde Pérez Millán presentó varias películas y moderó los coloquios que se alargaban hasta altas horas de la madrugada una vez finalizada la proyección. Su relación con nuestra casi ocho veces centenaria Universidad se amplía con la colaboración con sus Cursos Internacionales donde volvió a encontrarse con el crítico Fernando Lara. Este reencuentro motivó la invitación de Lara para que Pérez Millán colaborara en distintas publicaciones, encargándole críticas, entrevistas, traducciones de guiones y haciéndole frecuentar como enviado especial, varios festivales nacionales e internacionales de cine", explicó Julio López.
Y añadió cómo en 1979 y con los compañeros de facultad antes mencionados ponen en marcha la Escuela Municipal de Cine Infantil que daba varias sesiones todos los fines de semana en el antiguo colegio de La Salle. Hasta ella se trasladaban niños y niñas en autobuses desde distintos puntos de la ciudad  y allí se les proponía diversos ejercicios sobre las películas seleccionadas al efecto, entre ellos el rodaje de pequeñas producciones en Super-8. La Escuela de Cine, que llegó a tener más de quinientos participantes, intervino en programas de Televisión Española y acudió a Festivales como el Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud en Gijón donde fue premiada.
Posteriormente, un antiguo compañero de estudios, Rafael Román Guerrero, por entonces Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, le propuso trasladarse a Sevilla como Director General de Cultura. Una de las tareas más gratificantes que desarrolló Pérez Millán de vuelta en su Andalucía natal fue el diseño y puesta en marcha de los nuevos centros regionales de cultura, entre ellos la Filmoteca de Andalucía, que tendría su sede en Córdoba. La siguiente llamada fue en esta ocasión de Pilar Miró desde la Dirección General de Cinematografía para encomendarle el reto más importante al que Juan Antonio se había enfrentado hasta ese momento: la dirección de la Filmoteca Española que atravesaba una situación económica y administrativa muy delicada. La reestructuración orgánica de la propia Filmoteca, o el diseño y aplicación de medidas para la mejor protección del patrimonio cinematográfico español fueron algunas de las medidas llevadas a cabo por nuestro hoy homenajeado.

Sus planes de regreso a Salamanca se vieron truncados por el ofrecimiento del Presidente de la Junta de Castilla y León, Constantino Nalda para que ocupase el cargo de Consejero de Educación y Cultura. Esta breve experiencia en la administración autonómica y con la ayuda de sus habituales colaboradores, Pérez Castro y Jesús María Santos entre otros, sirvió para idear la puesta en marcha de una Filmoteca Regional. Aquel sueño pronto sería una realidad al encargarle el consejero de Cultura del Gobierno siguiente, León de la Riva, la puesta en marcha y coordinación de la Filmoteca Filmoteca de Castilla y León, un nuevo organismo que se instalaría en Salamanca gracias a la colaboración de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de la ciudad. A ella dedicó Juan Antonio Pérez Millán los veinticinco últimos años de su vida laboral hasta su jubilación en septiembre de 2013 con un sobresaliente éxito, convirtiendo a la filmoteca en una de las más importantes de España.

domingo, 7 de mayo de 2017

58 - El odio



José Antonio Hernández Guerrero
Todos sabemos que, a veces, es necesario gritar, llorar o protestar para desahogarnos, para aliviarnos de esa presión interior que nos provoca una injusticia flagrante, un reproche inmerecido o un trato vejatorio; las agresiones, efectivamente, reclaman una compensación biológica que reestablezca el equilibrio emocional. Hemos de evitar, sin embargo, que la reacción, en vez de curarnos el daño causado, agrave nuestro mal y nos despierte un virus tan mortífero, homicida y suicida como es el odio, cuyo germen aletargado llevamos todos en los pliegues de nuestras entrañas.
Quizás sea inevitable sentir indignación, rabia, ira, cólera y hasta furia, pero el odio es otro impulso más grave y más peligroso: es un sentimiento permanente e intenso, que genera ideas vinculadas a generar daño, a destruir su objeto, a aniquilarlo y hacerlo desaparecer de la realidad y hasta del recuerdo. Como ha explicado Castilla del Pino, el odio es una relación virtual con una persona y con la imagen de esa persona, a la que se desea destruir, por uno mismo, por otros o por circunstancias tales que deriven en la destrucción que se anhela; odiamos todo objeto que consideramos una amenaza de nuestra integridad y lo odiamos para salvaguardarnos de ella ante nosotros mismos.
Pero, en mi opinión, es posible que no tengamos tan claro que, frecuentemente, nuestra visión es maniquea y simplificadora porque vertemos todo el mal sobre nuestros enemigos y consideramos que nosotros somos los buenos, los que estamos libres de culpa. En los deportes, en la política y en la religión es frecuente que definamos a los adversarios -a los otros, a los diferentes- como la encarnación del mal radical y que, por eso, los demonicemos y los pintemos como figuras monstruosas. No advertimos que las raíces del mal y del odio están también ocultas en el interior de nuestros propios corazones. Poner todo el mal en un platillo -el de los enemigos- es librarse inútilmente de un peso que cada uno de nosotros debemos soportar.
Acabo de leer unas ideas que por su sencillez, claridad y actualidad, son de las que más me han llamado la atención de los libros que, en estos momentos, tengo entre manos. La trascripción textual es la siguiente: “Aunque no hubiese más que un solo alemán decente, él solo merecería ser defendido frente a esa banda de bárbaros y, gracias a él, no habría derecho a verter odio sobre un pueblo entero. Esto no significa ser indulgentes ante determinadas tendencias, hay que tomar posiciones, indignarse por algunas cosas en determinados momentos, tratar de comprender; pero ese odio indiferenciado es lo peor que hay. El una enfermedad del alma”.

Estas palabras recobran todo su valor cuando sabemos que fueron escritas por Etty Hillesum (1914-1943) una joven judía que, antes de morir en Auschwits, escribió sus dolorosas experiencias interiores y sus profundas convicciones de que, incluso ante el supremo sufrimiento, hemos de alabar la vida y vivirla “con la plenitud de sentido que la vida requiere”.  

viernes, 5 de mayo de 2017

Pechos de hojalata

fdosantiago@prensacadiz.org

Cien personas acabaron con un proyecto nacional. Esos mismos cien no volvieron a ir ningún domingo al Oratorio
05 Mayo, 2017 - 02:03h
El 10% de los españoles declara ir a misa todos los domingos aunque se dicen católicos el 80%, el 35% de los españoles se declaran madridistas aunque solo 80 mil van los domingos al Bernabeu y unos dos millones ven al que dicen su equipo en la televisión, en ambos casos los feligreses lo son por los mismos motivos: seguir la corriente mayoritaria. Aquí la gente se parte la camisa por cualquier causa siempre y cuando no les cueste ni dinero ni molestias, sobre todo cuando se trata de apostar a caballo ganador. Recuerdo como si fuera ayer cuando la Junta llegó a un acuerdo con el entonces obispo de la diócesis, Antonio Ceballos, por el cual compraba el Oratorio de San Felipe Neri a cambio de una serie de obras por valor de 40 millones de euros, entre otras la construcción de algunas parroquias. La Junta pretendía construir un Memorial de las Libertades, Centro de Estudios Constitucionales o algo parecido. En el Oratorio se celebraba una misa a la semana. Unos cien tridentinos se congregaron dos domingos seguidos ante el templo, recogieron algunas firmas y la Junta de Andalucía se asustó. 100 personas acabaron con un proyecto que tenía un alcance nacional. Esos mismos cien no volvieron a ir ningún domingo al Oratorio pero deben sentirse muy contentos porque pararon un proyecto que debería tener un parecido exacto a la quema de conventos en su ofuscado y radical entender. Ahora permanece cerrada la Pastora y la Castrense pero nadie se manifiesta, nadie siente la necesidad de ir a misa en esas dos iglesias. Supongo que irán, si es que van , a San Lorenzo, a San Antonio o a cualquier otro templo pero pensarán que salvaron la fe de su dios de las manos ateas. Ninguno se habrá arrepentido ni verá contradicción alguna en sus actos. Nadie se manifiesta contra el Gobierno de España, que era el que inexplicadamente iba a costear el arreglo de la Castrense. Tampoco contra el obispo Rafael Zornoza, responsable de que permanezca cerrada la Pastora. No es lo mismo gritar contra los malvados socialistas que son, al parecer, unos comecuras, que hacerlo contra Rajoy, Cospedal o el pobre de Don Rafael, tan aplicado en todo menos a la hora de meter en cintura al exdirector de Salesianos. Mientras tanto todos y cada uno de los fines de semana las calles de Cádiz se ven tomadas por los creyentes de no sé qué imagen que la vuelven a sacar en procesión porque no basta con la estación de penitencia de la Semana Santa ni con que le recen en sus templos respectivos.
 

Sobre  ‘Pechos de hojalata’

Señor Director:
Sobre el artículo titulado ‘Pechos de hojalata’ y publicado el  pasado viernes 5 de de Mayo en el Diario de Cádiz de su digna Dirección,  quisiera –si me lo permite-  hacer algunas puntualizaciones:
1.- El ‘Memorial’ de la Muerte y Resurrección de Jesucristo (la Santa Misa) se celebró antes, durante y después -y se sigue celebrando-  en el Oratorio de San Felipe Neri de Cádiz, donde , en 1812, hubo varias sesiones de Cortes.
2.- Lo de ‘Memorial de las Libertades’, Centro de Estudios Constitucionales ‘o algo parecido’, parece estar en línea con los recientes, actuales, promocionados y prolíficos ‘talleres, observatorios, centros de interpretación….¡de la Memoria Histórica!
3.-Los intentos de ‘comprar’, desacralizar, desamortizar templos católicos no es nada nuevo por parte de ‘políticos’ de ayer y de hoy.
4.- Como tampoco lo son las intenciones –de esos mismos ‘políticos’-  de engañar a los ingenuos –obispos, clérigos o laicos- con falaces promesas y falsos regalos.
Y da igual que sean ‘cien tridentinos’, o vaticanistas, o ‘progres’ o postmodernos…



                                                                                      Luis J. Suárez Alvarez
                                                                                       DNI 31062170

                                                                                        Cádiz.

miércoles, 3 de mayo de 2017

EL GALILEO MUERTO EN MILWUAKEE




Terrill Thomas un enfermo mental de 38 años ha muerto en una pequeña celda de la cárcel del condado de Milwaukee víctima de un homicidio voluntario cometido por los siete agentes del sheriff encargados de la custodia de la prisión en los diferentes turnos de guardia. Los siete agentes de la autoridad decidieron cortar el agua de la celda durante siete días hasta que Thomas murió sobre el suelo de su celda.


Imploró agua en vano. Perdió 16 kilos en esos siete días. Imploró agua. Siete policías sordos a sus gritos y gemidos lo dejaron morir entre el 24 de abril y el 1 de mayo. Seis jurados han pedido al juez que los procese por homicidio voluntario. El forense jefe ha concluido que Terrill Thomas ha muerto por homicidio.


!Sitio!. Tengo sed. Los siete agentes de la autoridad del país más rico del mundo no quisieron oír el !sitio! de Thomas en la cárcel que custodiaban y cuya vida habían jurado proteger cuando juraron su cargo. La sed provoca una situación desesperada porque quien la sufre es consciente del estado en que se encuentra. Su organismo le envía mensajes constantes por lo que comienza a desvariar y solo piensa en beber. Y así muere. Los agentes de la autoridad esperaron a que su detenido muriera. Para eso tenían y era la autoridad. Tenían licencia para matar. Sobre todo a quien no se puede defender.


En esta pasada segunda semana de Pascua Florida los agentes de la autoridad no cayeron en la cuenta , no supieron , no vieron, que en la celda cuya corriente de agua habían cortado estaba absconditus a contrario, un galileo recién muerto de cruz y de sed. Estos guardias sin lanza y sin yelmo tampoco tuvieron esponja y vinagre, ni la quisieron. Como los del reparto de la inconsútil estaban allí para ver morir, para esperar a que Thomas muriera. Las mujeres dan vida. Los agentes de la autoridad, el prefecto, el sheriff, los armados del mundo, provocan muerte, esperan la muerte, viven de la muerte. Lo gritó en Salamanca Millán Astray: "¡Viva la muerte!". Lo gritaron los fascistas italianos: "!Matemos el día!". Lo grito Trotsky:"Pues matemos el sol!".


Para Terrill Thomas "lo antiguo ha pasado". A nosotros nos queda ajustarles las cuentas a los que cortan el agua a los indefensos y a quienes les dan las órdenes, las placas y les pagan.

Alberto Revuelta

RELEER Y REVIVIR


Es sorprendente la influencia que ejerce la lectura de los buenos libros. Y no lo  digo solo por su repercusión en el estilo, sino también por los recuerdos de nuestra niñez y adolescencia que suscitan. Esa experiencia es la que he notado en mí a través de la lectura de la novela de Fernando Aramburu "Las letras entornadas."

En ella mantiene el autor un diálogo con un Viejo de setenta y nueve años, que a la postre  se da a entender que es él mismo, proyectado hacia el futuro. El tema de conversación es con preferencia sobre literatura. Pero, inevitablemente, se trenzan noticias autobiográficas: el ambiente familiar en su ciudad natal, el San Sebastián de los años sesenta con el problema del terrorismo,  plasmado a lo vivo en su galardonada novela "Patria", sus primeras lecturas, su afán de superación, su tenacidad en forjarse un estilo propio, el valor de la lectura  de los buenos escritores y, lo que más me ha hecho reflexionar, la relectura de los libros que han pasado por nuestras manos.

Siguiendo su ejemplo he revivido los buenos ratos que pasé con mis  primeras lecturas. No había cumplido los diez años cuando en el colegio de don Antonio Ramos leí el Quijote en una edición  en cartoné, que, como todo libro nuevo, me producía, con su olor  a imprenta y el suave chasquido de sus hojas al separarse unas de otras, un placer inefable. Pero también por mi cuenta adquiría por solo treinta o cincuenta céntimos otras novelas publicadas en la Revista Literaria de la colección Novelas y Cuentos, que, en su sencillo formato de cuadernillo, ofrecía al lector, como más adelante comprobaría, valiosos e inimaginables  tesoros.
De los de entonces solo puedo nombrar tres ejemplares, uno de Wenceslao Fernández Flórez, “Las siete columnas”, que me prohibieron leer, “Los papeles de Aspern” de Julien Greene y el que más me hizo reír y hasta entristecerme a veces, “Las aventuras de Tom Sawyer” de Mark Twain.

De éste recuerdo el cosquilleo que recorrió mi cuerpo infantil en la escena en que el travieso Tom muestra sus artes de seductor. Lo que no puedo precisar es el pasaje en que se encuentra. Para eso debería releer la novela. Y, afortunadamente, con un solo clic la tengo delante de mis ojos en la pantalla del ordenador. Aquí veo a Tom en el capítulo seis. Lo ha castigado el maestro por llegar tarde a clase. Un castigo ejemplar y doloroso: ocupar un sitio entre  las niñas.
Elige la punta del banco de pino. Desde allí inicia su asedio amoroso. Poco a poco se va acercando a una niña que se había separado bruscamente de su lado. Primero despierta su curiosidad dibujando en su pizarra  una casa, luego un hombre. Parece percibir en ella cierto interés. “¿Quieres que te enseñe a pintar? ¿SÍ? Pues te voy a ayudar, dame la mano y te iré guiando. ¿Ves qué fácil?  Ahora te voy a pintar una cosa muy bonita, pero no mires hasta que yo te lo diga.” Y con la mano izquierda oculta  su dibujo. “¡No, no, todavía no! Espera, suéltame la mano.” Hay un pequeño forcejeo. De pronto aparece, no un dibujo sino una frase con mayúsculas: TE AMO.
Al principio pienso que fue en este punto cuando noté ese calorcillo en las mejillas, síntoma del rubor. Pero con la lectura del siguiente capítulo desecho la idea. En él es cuando el astuto Tom va estrechando el cerco. Para resumir: en un próximo encuentro le pregunta su nombre. -“Me llamo Becky, Becky Thatcher. ¿Y tú?” –“Cuando me van a zurrar me llaman Thomas, pero llámame Tom. ¿Estás comprometida? Sí, comprometida, como los novios. Que prometen casarse, y se besan.”-“¿Besarse?” –“Sí, Becky. ¿Te acuerdas de lo que te escribí en la pizarra?” –“No, Tom, no me acuerdo.” –“Te lo voy a repetir muy cerquita del oído. Ahora, tú, dímelo tú al oído.” Y ya solo queda el beso, que, después de un tira y afloja, estampa en sus labios.

¿No sería entonces cuando se me irían acelerando los latidos del corazón a medida que se repetían las preguntas comprometedoras, y crecía la expectación de ese  jovencito lector que era yo, hasta que culminaba el diálogo con un primer beso de un protagonista que se había ganado ya toda mi simpatía? Ahora comprendo la afirmación de Aramburu:
”Para quien retorna a un libro del que gustó en otra época, este adquiere ante sus ojos el valor de un objeto sentimental”.

Pero también compaginaba estas lecturas con otras. Estaba publicando la editorial Molino una colección de novelas  bajo el título de “Hombres audaces”. Eran estos Pete Rice, héroe del Oeste, Doc Savage, doctor, inventor, científico, Bill Barnes, el aventurero del aire, y La Sombra, misterioso personaje que, enmascarado entre las tinieblas de la noche, actuaba contra el mundo del hampa y del crimen. Desde entonces he conservado en la memoria los títulos de los cuatro primeros números: “La Sombra viviente,” “Los ojos de La Sombra”, “La Sombra ríe” y “La destrucción del reino de los gansters”, título este último solo desiderativo, no informativo, pues, como venimos comprobando, se resisten a abandonar el trono. C:\Users\JUANDELA\AppData\Local\Microsoft\Windows\INetCache\IE\8W3WPLWQ\IMG_1984.JPG

Las que también lo conservan en el curso de mi existencia son estas novelas pese a su aparente banalidad. Junto a ellas se dan cita en el año cuarenta  dos acontecimientos  de gran trascendencia, mi primera comunión y la superación del examen de ingreso en el Instituto Columela.

El primero de ellos viene acompañado de un presagio: por la escasez de existencias, al ir a comprar unos zapatos blancos que hicieran juego con mi traje de marinero, me tuve que conformar con unos negros. Así aprendí con el tiempo que no es  todo blanco o negro en esta vida. Más aún, que lo que creíamos negro en realidad resultaba ser blanco y al revés. Y  lo que se podría interpretar como un contratiempo o contradicción, no ingresar en el Instituto después de aprobar el ingreso, era porque me esperaba otro ingreso ignorado por entonces.
Y el calzado negro, que desentonaba con mi traje blanco de marinero, no significaba nada comparado con la escasez de alimentos, las colas en los ultramarinos y en el Mercado Central, los madrugones correspondientes, y la decepción que sufrí en mis carnes cuando  me quedé en la acera de la calle Obispo Pérez Rodríguez a las mismas puertas del almacén “La Tienda honda”, porque se había vendido el último saquito de arroz.
En medio de este trajín, con mis lecturas, mis películas de vaqueros en la sesión infantil del Gades o del Muni, protagonizadas por Ken Mainard, Bob Steele o Tom Mix, los partidos del Cádiz en el Campo Mirandilla o los que jugaba yo en la Plaza de Mina o en las murallitas de San Carlos y los baños de verano en Puerto Piojo antes de convertirse en el refinado Club Náutico, vivía feliz. No echaba de menos ni móvil, ni reloj de pulsera, ni bolígrafo, ni ropa de marca, ni bici, ni tele. No había recibido las lecciones del Instituto, pero tenía una Maestra mejor, cuyas lecciones eran de efecto retardado y abarcaban toda una vida.
Por último, ese aforismo del autor: “Toda relectura  convida por fuerza a la profundidad” en mí se cumplió con la sola contemplación ajena de la portada de una de mis novelas.

En efecto, un día del año siguiente, en el que seguía con mi mismo género de vida, mi tío Manolo me llevó con otros compañeros de trabajo a una obra que estaban realizando en Camposoto. Me sentía orgulloso por los halagos que me prodigaban los otros obreros que allí se encontraban, cuando uno de ellos, tal vez el capataz, se fijó en la  portada que sobresalía un poco del bolsillo de mi chaqueta. Me miró a la cara y ¡bendito sea él y bendiciéndolo llevo cada vez que recuerdo la reprimenda que me echó! Que por qué no iba al colegio en vez de andar holgazaneando y leyendo noveluchas. Que si no me daba vergüenza.
Este fue el primer paso de mi conversión. Esa misma tarde, mientras lanzaba el trompo en la plaza de Mina, le pregunté a Paquito Moret a qué colegio iba. “Al de los hermanitos del colegio de la Viña”, me respondió. Hablé con mi padre y, por influencia de Dª María Martínez de Pinillos, me admitieron con el curso ya empezado, no en la Viña, sino en el patio interior del Seminario, en la clase 4ª del Hermano Lorenzo. Terminado allí ese curso 1941-42, y en el nuevo edificio el curso siguiente de la 2ª bis con el Hermano León, me encontraría de nuevo en el mismo patio en la clase de Latín con el Padre Ortega, y en la de Geografía con el P. Barahona, un venerable anciano merecedor de que nos postráramos de rodillas a sus pies.
Y eso fue lo que hice en la primera ocasión que tuve. Pues cuando, oficiando de ayudante de clase, leía en voz alta los nombres de las regiones españolas, al llegar a la nuestra, auténtico santuario de María Santísima, fue tal el entusiasmo que me embargó que, como el peregrino que pisa por primera vez la tierra de promisión, exclamé lleno de júbilo: ¡¡Anda, Lucía!!
Si, como escribe Aramburu, “releer es…una forma de reparar los desgarrones que le infiere el olvido a la memoria”, la mía no ha sufrido ni un rasguño. Recuerdo el episodio y recuerdo la reacción tranquila y cachazuda del venerable y geógrafo profesor: “¿Andalucía? Ponte de rodillas”.
Lo que no sabía él ni yo tampoco entonces es que ese niño arrodillado no cumplía un castigo, sino daba  gracias a Dios por su simbólica primera comunión bicolor, por su ingreso frustrado en el Columela, por el jarro de agua fría de Camposoto, por su encuentro con Paquito Moret en la plaza Mina y, sobre todo, por la  llamativa portada de una novela de sesenta céntimos.


Y es que un libro ejerce una fuerza irresistible incluso con su sola presencia material y tiene el poder de convertir el reproche en vehículo de rectificación en un camino equivocado.