domingo, 23 de abril de 2017

MICCIÓN PAPAL

Según leo en varios periódicos algunos grupos de católicos se han ofendido al conocer que la santidad del señor Papa felizmente reinante había interrumpido  su periplo milanés de hace unos días para  orinar en un urinario público que vio al pasar.

Durante el año de prácticas del diaconado el lugar donde estuve destinado pertenecía al arciprestazgo  de Montes en la provincia de Pontevedra, arzobispado de Santiago, con cardenal y todo en la sede. En aquellos tiempos del cuaternario el arcipreste era el cura de Forcarei, un caballero de un metro ochenta y cinco y un corpachón ancho y extenso. Pelo blanco pues ya tendría los ochenta muy bien llevados, cubierto con bonete con borlón rojo descolorido y algo lacio por la permanente humedad del terreno.
Resultado de imagen de CAMPOS GALLEGOS

Los curas de la tabla de Forcarei jugaban varias tardes a la semana, en una u otra de las rectorales, al tresillo y al cinquillo según encartaba. Jugábanse pocos cuartiños pues los iglesarios eran pobres igual que las feligresías que pastoreaban los señores curas.

Durante el juego bebían sus reverencias algunas taciñas de ribeiro (taciñas de porcelana blanca con forma de frutero chico) que difícilmente se sube a la cabeza si trasiegase con moderación como recomendaba la costumbre eclesiástica. 

El señor arcipreste subía, luego de concluido el juego, por un carreiriño do can hasta su rectoral en Forcarei en cuyo trayecto desde el lugar más alejado donde se hubiere echado la tarde no se empleaban más de veinte minutos a paso de procesión. Aun con el ribeiro y gracias a su perimetría nunca perdía el norte.

Una tarde cerrada de nubes y con frío que invitaba a jugar más rato del habitual, y en la que el vino del cura que ofrecía su rectoral era de la Via Sacra de Orense, con una mano en las cartas y otra en la taciña el señor arcipreste se adentró en el carreiriño con alguna torpeza  y pesadumbre hormonal.

Un regato paralelo al carreiro murmuraba corriente abajo desde Forcarei cuyas notas conocía de sobra don Joseiño para arrullarse con ellas cual polonesa de Chopin, hasta subir a su casa. Pero sintió la misma urgencia milanesa del actual pontífice unos años antes. Púsose en posición y dejó correr sus humores, oyendo al tiempo el sonsonete del regatiño. Cuando llevaba un rato en semejante tesitura,  contaba después: "Eu pensei, non deixo de meixar mais tenho que seguir pra miña casa ,....e que vou fazer?. .. Eu meixo........ e si me desmeixo que me desmeixe". 

En estas quedose dormido tal como estaba y cayó en tierra y asi lo encontraron los paisanos que salieron a buscarlo cuando el ama dio la alarma en Forcarei. Con el frío y la mojadura pescó una medio pulmonía que lo tuvo quince días en casa y alli concentráronse los jugadores hasta la recuperación de la arciprestal meixada. Cuando sus fieles o sus curas hacían chacota con su aventura, don José contestaba "e logo....ti non meixas?.....o que non meixa, morre rapas".


Alberto Revuelta

sábado, 22 de abril de 2017

57 - El misterio humano



                                    José Antonio Hernández Guerrero                    
De vez en cuando suelo recoger y contemplar detenidamente en la palma de mi mano un puñado de esa tierra oscura que pisamos y de la que estamos hechos. Me llama la atención, sobre todo, que el terrón más pequeño de ese barro sea bastante más complicado que todas las fórmulas algebraicas y más complejo que todas las tesis filosóficas. ¿Te has fijado cómo las ciencias -la Química, la Física, la Fisiología- no son capaces de explicar plenamente el interior de las cosas, y cómo ni siquiera la Psicología nos da cuenta de la intimidad profunda del hombre o de la mujer? Como tú repites -querida Carmita- “todos nuestros comportamientos rutinarios encierran alguna zona de misterio e, incluso, nuestras verdades evidentes ocultan siempre algunos secretos indescifrables”.
Si la ciencia es insuficiente para descifrar todos los secretos de la naturaleza, mucho menos es capaz de interpretar las razones de los comportamientos humanos. Aunque es psicológicamente explicable y éticamente comprensible que realicemos un permanente esfuerzo por racionalizar nuestros comportamientos, hemos de reconocer también que, en muchos casos, ese intento nos resulta completamente inútil.
Todos tenemos experiencia de la ineficacia de los razonamientos lógicos para explicar el fondo de nuestras decisiones y todos tenemos pruebas de lo difícil que es lograr que los demás se pongan en nuestra situación. Por eso opino que pretender que los demás -los padres o los hijos, los alumnos o los profesores, el marido o la mujer- nos entiendan racionalmente es un objetivo insuficiente e inútil; deberíamos intentar que, además, nos comprendan y, para ello, es necesario que nos acerquemos mutuamente y que apliquemos el calor de las sensaciones espontáneas y de los sentimientos profundos. Pienso que no nos deberíamos preocupar demasiado por razonar y por justificar nuestros comportamientos.
Algunas veces, las gentes sencillas, las que no son intelectuales, ni científicos, ni políticos, ni artistas: las que carecen de los conocimientos especializados de la Psicología o de Neurología, saben ver mejor por dentro porque poseen una perspectiva más inmediata y, sobre todo, más vital. Con sus miradas directas descubren que no existen esas contradicciones que, de manera permanente, los avinagrados críticos denuncian. El empleo del recurso fácil al sarcasmo, para zaherir permanentemente de manera inmisericorde a los que no son de nuestra cuerda, revela, más que el talento literario, el talante psicológico y la dimensión moral del autor amargado.

Como todos sabemos, las reflexiones son, frecuentemente, "racionalizaciones", meras justificaciones de conductas -quizás- injustificables o explicaciones inútiles de palpables contradicciones. Aunque es cierto que la mente es nuestra más eficaz arma de protección -y, por eso, siempre que pensamos, tratamos de defendernos- en mi opinión, nos debería ocupar  también en indagar, comprender y explicar esas raíces profundas de nuestros comportamientos cuya coherencia es tan real como oscura. Hay que ver lo fácil que es la crítica y lo difícil que es la comprensión.

lunes, 17 de abril de 2017

56 - Aurea mediocritas




José Antonio Hernández Guerrero
Tras leer detenidamente algunos comentarios que he recibido, he llegado a la conclusión de que, en el artículo anterior titulado “La mediocracia”,  no me expliqué con suficiente claridad.  Por eso me permito insistir en que mi crítica a la entrega pasiva a la televisión -al imperio de la “mediocracia”- pretendió ser, justamente, una defensa de una manera sencilla y natural de vivir la vida humana. La denuncia de “esa amplia masa de adictos televidentes que alimentan su débil imaginación y llenan su vacío pensamiento con los productos más insustanciales que les proporciona la ya no tan pequeña pantalla” quiso ser una reivindicación de algunos valores muy nuestros que, en estos días, están en peligro. Me refiero a esos comportamientos orientados en el sentido inverso al camino que nos traza la publicidad: hacia ese mundo masificado, mecanicista, agresor de la naturaleza y lleno de tensiones bélicas; hacia esas metas opuestas a nuestra cultura del sur, a nuestra manera meridional de entender la vida.
Tiene razón el filósofo Alfonso Guerrero cuando afirma que no podemos descalificar la mediocridad de una manera absoluta; que no podemos menospreciar la aspiración a una existencia serena, apacible y tranquila, ni desestimar el deseo de una vida alejada de la convulsión febril, de los conflictos paroxísticos; que no podemos censurar el proyecto de una vida sobria, dedicada al ocio fecundo, alejada de las inextinguibles ambiciones, retirada de la agitación nerviosa y apartada de la luchas feroces por el poder.  
Yo también apuesto por esa mediocridad calificada de dorada -"aurea mediocritas"- que, desde que la proclamó Horacio, ha sido celebrada por los poetas y ha constituido, para muchos, una fuente de bienestar íntimo y de felicidad honda.
Aunque a veces los critiquemos, en el fondo anhelamos seguir el ejemplo de tantos paisanos nuestros que prefieren ganar menos dinero y disfrutar tranquilamente del tiempo. Probablemente sin saberlo, están imitando a Horacio cuando rehusó el cargo de secretario de Augusto para permanecer en el campo y defender allí su tranquilidad y su ocio sin molestar a nadie en provecho del cultivo de sus letras y de su filosofía, para dedicarse a sus poemas, (“Dichoso aquel que de pleitos alejado…”), a esos versos que sirvieron de inspiración a Garcilaso en la “Flor de Gnido” y a Fray Luis de León en su “Oda a la vida retirada” que comienza con estas palabras: “Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruido / y sigue la escondida / senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido”.

¿Qué nos importa que quien acaricia el anhelo de paz o que quien valora el goce de la soledad en el retiro de la naturaleza, el disfrute de la serenidad (epicúrea y estoica) y su amor a la dorada medianía, no haya bebido directamente en la fuente clásica de Horacio? Creo que deberíamos hacer una relectura de los vicios morales y reinterpretarlos desde la perspectiva del bienestar físico y mental. Si fuéramos menos ambiciosos, probablemente se nos reduciría el riesgo de padecer un infarto y nos bajaría el nivel de estrés y de colesterol.

sábado, 15 de abril de 2017

Lo acabé.

Pinchando  AQUI , podemos acceder a la totalidad del estudio de Juan de Dios.

CORRIGENDA TANTUM



Es decir, solo lo que hay que corregir. Lo que se podría añadir, que son los textos en griego, en su propio alfabeto, veo que es difícil. El día 4 de abril el autor dio su permiso para corregir todo lo que fuera preciso. He visto que has hecho bastante. Ahora voy a indicar lo que falta por hacer.
Procuraré localizar el error con la mayor precisión posible. Leyendo desde el inicio hasta el final, iré haciendo un barrido y, al detectar un fallo, escribiré en bastardilla el error y en negrita la corrección.
En la INTRODUCCIÓN (Juan, 18, 12 ss).
Después del texto bíblico en negrita:
En la línea 8. DICE: vanal.    DEBE DECIR: banal
En 1º ANTE ANÁS. (18,19ss)
En la línea 13: DICE: los verbos “legein” “laeiin”) DEBE DECIR: “legein” “lalein”.
2. ANTE PILATO (Jn. 28ss).
Después de la reproducción de la “entrada al templo de Jerusalén”
En la línea 23: DICE: ( …también lo vimos ante) DEBE DECIR: ….antes
2ª escena: Realeza de Jesús (18,33-38)
Aspecto negativo.
En la línea 7: DICE: “ouk estin ek tôu toûtou. DEBE DECIR: ek toû kósmou toútou.
En la línea 11: DICE: (mi reino no está aquí) DEBE DECIR: no es de aquí)
En la línea 14. DICE: no está aquí. DEBE DECIR: no es de aquí
Aspecto positivo
En la línea 42: DICE: gegénnemai kaieis. DEBE DECIR: kai eis
ESCENA SEXTA. (Juan  19, 8-12) Segundo interrogatorio
En la línea 48 DICE: nom haberes DEBE DECIR: non haberes
LLEVANDO LA CRUZ (Juan 19,17) Después de la ilustración “llevando la cruz por las calles de Jerusalén”
En la línea 4 DICE: “aliin duo” DEBE DECIR: “alii duo”
En la línea 7: DICE: La cruz significa un trono. Allí Jesús es condenado y proclamado rey. DEBE DECIR: La cruz se convierte en un trono. Allí Jesús, después de ser condenado, es proclamado rey.
NO RASGUEMOS LA TÚNICA. ECHÉMOSLA A SUERTE.
En la penúltima línea de esta apartado, en el texto de San Agustín:
DICE: que caritatis DEBE DECIR  quae caritatis.

Estas son las principales correcciones. Si tienes alguna duda me puedes preguntar, estoy a tu disposición. Son muy importantes las dos veces mi reino no está aquí. Hay que escribir mi reino no es de aquí.

Con estas anotaciones iré mañana poco a poco corrigiendo lo dicho.
Juan de la Fuente cree que es necesario y yo así lo hago.
No hay para mí nada mejor que agradar lo que me dictan los especialistas y sobre todo, a los que lo hacen por agradar.
Cuando acabe, volveré a poner el enlace al estudio de Juan de Dios.
Un abrazo.
Juan Vinuesa

jueves, 13 de abril de 2017

EL ESPEJO



Desde la remota antigüedad, el hombre ha deseado ver su imagen, conocer cuál era su aspecto exterior, su figura o su cara.

Antes de inventarse el espejo, es posible que se fiara de la información que le facilitaban sus congéneres sobre sus cualidades físicas, su belleza o fealdad pero tenía que hacer un acto de fe sobre algo que no percibía con sus propios ojos.

Previo al invento del artilugio, el individuo se contemplaba en los medios naturales que disponía, reflejado, por ejemplo, en un río o un estanque. Algún cuento relata como al observarse la princesita en el agua y descubrir su  hermosura, por un extraño maleficio se convertía en una rana. ¡Qué crueldad ¡ la moraleja era enseñarnos a no envanecernos con nuestra guapura.

En otra ficción muy conocida, la madrastra de Blancanieves le preguntaba al espejito quién era la mas bella del lugar y con la respuesta de ese ser inanimado, su enfado llegaba a las cotas más altas, hasta el punto de romperlo, pero los trocitos repetían como un eco, -es Blancanieves, es Blancanieves….-, tenía mil voces resonando en vez de una sola.

No se concibe, una casa, el tocador de una dama, el estudio de un modisto, un salón de belleza o de danza y algunas atracciones de feria sin grandes, medianos o pequeños espejos.

Más de una vez, al vernos en una luna de cristal nos hemos podido preguntar ¿Hay algo detrás de esa imagen?, me muevo y se mueve ¿Tiene vida?, Me veo ¿joven o viejo?, ¿gordo o delgado? Son especulaciones (speculum).

Me impresionó profundamente lo que sentí al visitar una  amplía exposición de objetos sobre el vudú. Había espejos de variadas formas, tamaños y colores. Mirarte en ellos te sobrecogía de tal manera que no podías mantenerte en aquel ambiente frente a ellos por mucho tiempo. Estabas incomodo.

Sobre este tema me formulo algunas preguntas:

¿La visión que tenemos sobre nosotros es miópica, diplópica o está ajustada a como somos?

¿La idea guardada en las neuronas de nuestro cerebro sobre nosotros mismos corresponde a la actual o todavía  es la del niño o joven de antaño y no la hemos adecuado a nuestra edad presente?

¿Nos agrada mirarnos al espejo o nos da miedo comprobar como estamos?


Todo esto puede ser un ejercicio de introspección, mirar de afuera hacia adentro. Estas cuestiones pueden valer o ser sustituidas por otras, y que cada uno se interpele si desea recorrer su historia personal a través del tiempo ante un espejo real o imaginario.

G 1132

  

Dos presbíteros, en Granada uno y en Cádiz otro, han sido absueltos de los delitos de abusos sexuales a menores, de los que habían sido acusados. El primero juzgado por la Audiencia de Granada, no solo ha sido declarado no culpable, sino que todos y cada uno de los magistrados que firmaban el tribunal han emitido voto favorable a la absolución. No solo eso, los magistrados consideran inverosímiles los hechos denunciados e imponen las costas a la persona que hasta ahora se había presentado como víctima. El segundo, tras el juicio y los recursos, ha sido absuelto por la sala segunda del Tribunal Supremo.

Ejerzo hace muchos años la abogacía y conozco profesionalmente un alto número de jueces y magistrados para poder afirmar que en la vía penal y en acusaciones como las formuladas  contra los dos clérigos absueltos, no son accesibles a los sentimentalismos derivados de ideologías o creencias. Son estrictos y la apreciación de las pruebas y la convicción que adquieren tras las mismas inclinan más la balanza a la dureza en la imposición de las penas que a la benévola estimación de las mismas.

Acusador particular en nombre de la familia de una niña objeto de abusos sexuales y luego asesinada sufrí en las largas sesiones de la vista oral, con la sala atestada de público y el desfile de testigos de las defensas y acusaciones publica y particular el peso del horror descrito, imaginado y palpable en pruebas y testimonios. Por eso creo que estas dos absoluciones tienen para los encausados un enorme valor. No solo por la absolución y la rehabilitación cívica que conlleva para ellos. Sino por la dignidad con que han soportado las sesiones ante el tribunal, los medios de comunicación a su alrededor, el rechazo público y la puesta de perfil de los estamentos clericales.

Doce diócesis norteamericanas se han visto obligadas a declararse en bancarrota a consecuencia de las indemnizaciones pactadas con las víctimas de sacerdotes abusadores. Quiere decir que es evidente que la pedofilia y la pederastia tienen seguimiento entre el clero católico. Y que la Iglesia jerárquica tiene un enorme peso de ruedas de molino que distribuir. Acaba de ser obligado, por la sede apostólica, a dimitir un obispo francés de 56 años por conductas impropias hacia jóvenes. Un exvicario general del obispo Munilla, guipuzcoano y más bien estricto en materia moral y conservador en temas doctrinales y de disciplina, que no debe conocer la responsabilidad penal in eligiendo et in vigilando pues no ha dimitido, está imputado estos días por denuncias de abusos sexuales durante muchos años en su vida sacerdotal. Et reliqua. 

Nuestra diócesis que celebra su setecientos cincuenta cumpleaños también tiene en su historia no lejana, episodios para avergonzarse y meditar. Aunque algunos declarados ejemplares clérigos, antes de tiempo, se dedican todavía a repartir carnés de quienes si y quienes no son aptos para entrar en el Reino del Eterno, ellos mismos y algunos que fuimos súbditos de sus gobiernos pastorales sabemos de los silencios para ocultar indeseables en aras de guardar la imagen del venerable clero. Y de gobernantes curiales, hoy aplaudidos, que los dejaron ir sin impedirles dañar a otros, mar por medio.

Lo ocurrido en Granada y en Cádiz me confirma en que es más sano, más justo, más beneficioso para los imputados y más claro coram populo el que las acusaciones de abusos sexuales se substancien en vía penal ante el brazo secular.

Los dos sacerdotes absueltos de los graves cargos que pesaban sobre ellos han sido rehabilitados civilmente y eso es lo que  cuenta en una sociedad en la que la justicia eclesiástica no tiene contenido ni peso, aunque los canonistas piensen lo contrario.

Hoy es día de alegría para estos compañeros y para los que pensamos que, con todas las deficiencias que soportamos en ella, la Justicia civil garantiza un espacio público de clarificación de conflictos sociales y personales. Me alegro por ellos.

Qué que es G1132?. Un estrella acompañada de un planeta bautizado GJ 11326 que está a 39 años luz de la Tierra. Pero tiene atmósfera. Como la Administración de Justicia.

Alberto Revuelta

sábado, 8 de abril de 2017

!!MINGO!!



Hablando del padre Troya, ahí va foto de finales del verano de 1967 pocos meses antes de que el evangélico barbudo se trasladara a la de san Mateo de Tarifa. Pepe Arana, coadjutor conforme al CIC, el padre Mainé a la sazón cura y arcipreste del término, junto a SER el obispo nuestro señor de aquel entonces. Se ve a José Miguel Abad y creo que también a Mateo Silva Romero. Prediqué la novena de la Patrona. De ahí que guarde recuerdo gráfico.